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miércoles, 1 de abril de 2020

TEOLOGÍA Y PANDEMIA: HACIA UN CAMBIO DE MODELOS CULTURALES, Por Omar César Albado (") para Vagos y Derecho.



La pandemia del coronavirus ha tocado la fibra más profunda del orden social contemporáneo. De pronto nos dimos cuenta de que se puede vivir de otra manera, aunque hayamos tomado nota obligados por las circunstancias. Percibimos que no sólo la economía puede globalizarse, sino también un virus. Y advertimos, de hecho, que existe otro modo de vivir, otro modo de entender la existencia. De golpe el aire se volvió más limpio, el agua más transparente. Como dijo el Papa Francisco el 27 de marzo en el momento extraordinario de oración en tiempos de pandemia: “Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados, pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”.

Después de la pandemia del coronavirus ya nada será igual en nuestro mundo. Ya no lo es. Se nos invita, con apremio, a una conversión humana, social y ecológica sin precedentes. Se nos invita a gestar un cambio de paradigma socio-cultural en el que todas y todos estamos llamados a ser protagonistas. Después de la pandemia, los economistas no podrán seguir sosteniendo con seriedad que el único camino viable es el capitalismo financiero; los políticos no podrán repetir las viejas prácticas de corrupción y estafa moral a la sociedad; los teólogos deberán revisar sus métodos y no encorsetarse en tecnicismos; la pastoral no podrá seguir sobreviviendo de la inercia de otros tiempos y de otros siglos. Se me objetará: ni la economía, ni la política, ni la teología, ni la pastoral son responsables de la pandemia. Me dirán: no es necesario revisar nada porque esto nos cayó como una desgracia, nos sorprendió sin que ninguna de estas causas actuara. Es posible. Pero la pandemia ha mostrado que existe otro modo de hacer economía, de hacer política, de hacer teología, de hacer pastoral. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, corrobora esta realidad al afirmar: “Lo que ha revelado esta pandemia es que la salud pública, nuestro estado de bienestar, no son costos o cargas, sino bienes preciosos, y que este tipo de bienes y servicios tiene que estar fuera de las leyes de mercado”. Además, de un momento a otro, la pandemia ha modificado nuestras prácticas pastorales y ha transformado nuestros ritos sagrados, no porque perdieron valor, sino porque deben adecuarse a las necesidades concretas de las personas. Se multiplicaron las misas por Facebook o Instagram, las catequesis por WhatsApp y las charlas espirituales por YouTube. La necesidad de llevar consuelo a las personas obligó a definir, en la práctica y sobre la marcha, el concepto de participación en la liturgia. Quiere decir que Dios se puede hacer presente de múltiples modos que antes, si bien no eran negados, eran relativizados y puestos en duda.

Si pensamos que cuando pase la pandemia volveremos a la normalidad de nuestras prácticas, sería una desilusión porque significaría que no aprendimos nada de lo vivido. Estamos ante un desafío histórico que requiere un salto audaz de nuestra libertad. Ante la Plaza San Pedro vacía y, paradójicamente, ante miles de ojos y oídos que lo seguían en el mundo entero desde una pantalla, Francisco decía el 27 de marzo dialogando con Dios: “Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es”. Sin duda, la pandemia no es un castigo divino. No es la manifestación de la ira de un Dios descontento con la humanidad. Pero sí es el momento en el que los pueblos y las personas tenemos que decidir qué camino tomar. Estamos a tiempo. Ya no se trata sólo de nuestra querida Amazonia, sino de nuestro amado mundo, el único que tenemos para habitar.

¿Qué aporte puede hacer la teología y los teólogos? ¿Cómo puede la teología ayudar a separar lo que es necesario de lo que no lo es? ¿Cómo puede la teología ayudar a vivir este momento de muerte y dolor? ¿Cómo puede aportar un sentido al presente y una novedad hacia el futuro? En esperanza, y retomando una reflexión que enraíza en los primeros atisbos de cristianismo, pienso que la teología puede desenmascarar las representaciones idolátricas de Dios y profundizar en la humanización de lo humano. Dos temas íntimamente unidos.

El Dios de Jesucristo no se deja encasillar en esquemas ni cristalizar en instituciones. Es la vieja tentación de pensar que Dios se agota en una cultura. El Papa Francisco lo ha dicho a su manera: “El cristianismo no tiene un único modo cultural, sino que… llevará consigo también el rostro de tantas culturas y de tantos pueblos en que ha sido acogido y arraigado” (EG 116). Porque el cristianismo no es una serie de conceptos o de definiciones sobre Dios o un conjunto de normas a seguir, sino la adhesión por la fe a la persona de Jesucristo, quien nos ha revelado al Padre. La fe en Jesucristo es la que inspira un comportamiento o la que reconoce la conveniencia de crear una institución. Ambas tendrán sentido mientras traslucen a Jesucristo, Hijo del Dios vivo, y dejarán de tenerlo si se creen los primeros actores y olvidan a su Maestro. Si esta premisa está presente en nuestras vidas, tendremos a mano un criterio de discernimiento claro y permanente para revisarnos. Será el primer antídoto contra la tentación de generar una representación idolátrica-ideológica de Dios.

Las narraciones evangélicas muestran a Jesús recorriendo incansablemente las ciudades y las comarcas de su región. Nadie se iba de su lado sin una palabra de consuelo o un gesto amoroso que le cambiara la vida. Porque ese es el efecto que producen las palabras y los gestos de Jesús: transforman la vida. No son huecos o de compromiso. Los que se encuentran con él encuentran otro rostro de Dios y otra manera de ser humano. Las palabras y los gestos de Jesús curan a las personas de sus enfermedades; invitan a compartir sus bienes con los pobres; rompen las fronteras políticas, culturales y religiosas; ponen en evidencia la hipocresía de la casta sacerdotal y cualquier hipocresía tras la cual se quiere ocultar el ser humano; impelen a reconocer a los marginados de la sociedad como hijos de Dios. Situaciones y actitudes provocadas por el encuentro con Jesús, el Dios hecho hombre.

Jesús se relaciona con todo aquel que se cruza en su camino. Con los escépticos, con los que lo aman, con aquellos que lo odian hasta matarlo. A nadie rechaza, con todos dialoga, a todos les pone el cuerpo. Las curaciones que realizó implicaron un desgaste de energía inusual, una entrega en cuerpo y en espíritu que no admite reservas ni especulaciones. Los sufrimientos de su pasión y de su muerte en cruz suponen la desazón de un cuerpo que nunca perdió su confianza en Dios. El cuerpo de Jesús no es un accidente que podamos poner en segundo plano. Allí está Dios. Dios obra en él y por él, porque es el templo del Espíritu (cf. 1 Cor 3,16; 6,19). Dios es espíritu y pone el cuerpo en su Hijo Jesús para mostrarnos la intensa interpenetración de lo divino y lo humano. Sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, atravesado por el amor de Dios que todo lo puede y todo lo une.

Jesús no estuvo nunca quieto. Llevó su cuerpo y su espíritu a todos los rincones de su patria y del extranjero. Fue un peregrino que mostró a Dios en una humanidad concreta. Peregrinar para Jesús es un acto de amor. No camina entre la gente reclutando prosélitos. No busca adherentes para provocar una revolución y derrocar al Imperio Romano. Ni siquiera se presenta a sí mismo como un reformador religioso. El centro de su misión consiste en recordarles a todas las personas, sin distinción de ninguna clase, que son hijos de Dios. Que pueden rezarle a Dios llamándolo abbá y que él los escuchará. Que para eso no tienen que pedirle permiso a nadie. Que el poder está en la fe de ellos, en la que se anida en su corazón y deben despertar. Una fe que es de cada uno de ellos como sujeto y que se vuelve poder transformador cuando se expresa en el sujeto comunitario que es el pueblo. Jesús no necesita ser revolucionario o reformador religioso porque él atraviesa esas realidades, las sobrepuja y las transforma. Por eso Jesús es un peregrino. Porque para contarles a las mujeres y a los hombres esta buena noticia hay que encontrarse con ellos, mirarlos a la cara, escucharlos, reconocerse en sus pobrezas y en sus limitaciones. Nada de eso se alcanza sentado en un trono o en un escritorio. Hay que ir a proclamarlo en primera persona.

Los primeros y grandes beneficiarios de esta buena noticia son los pobres, aquellos que viven marginados por todas las expresiones del poder. Jesús les devolvió la fe. De ningún modo les vendió una resignación barata. Eso lo hace la religión cuando alcanza su peor expresión y con sus exigencias normativas excluye a las personas, impidiéndoles expresar su fe personal y comunitariamente. Jesús les mostró que Dios está al alcance de la mano (cf. Rom 10,8-10) y que sobre Dios ninguna institución tiene el monopolio. En todo caso, las instituciones religiosas deben facilitar el acceso a Dios para celebrar el don de la fe como pueblo. [El Papa Francisco dijo: “A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas” (EG) 47].

Jesús, el Dios encarnado, es un hombre pobre y trabajador. No anhela las riquezas y critica el afán de pensar sólo en el lucro económico. No porque la riqueza sea mala en sí misma, sino porque ella inventa argumentos “razonables” para que no amemos a Dios y al prójimo con un corazón indiviso. En eso consiste su malicia y su engaño, su trampa más sutil. Jesús nunca critica que el hombre gane el pan con el sudor de su frente, pero sí enseña que no puede servir a dos señores al mismo tiempo (o se sirve a Dios o se sirve al Dinero, Lc 6,13), que el sol sale para justos y pecadores (cf. Mt 5,45) y que todo lo que existe en la creación nos pertenece y ningún bien está privatizado (cf. 1 Cor 3,21-23).

Jesús confía en las personas. Sabe que son frágiles, endebles, egoístas, traicioneras… Pero cuando está entre ellos ve a una multitud que vaga por la tierra como ovejas sin pastor y se compadece (cf. Lc 9,36). Su mirada no se deja ganar por el pesimismo y apuesta por hacer el bien, porque cada uno de los que conforman esa multitud que tiene delante fue creado a imagen de Dios. Y Dios vio que era bueno (cf. Gn 1,26-27). Y lo que Dios vio que era bueno, ¿por qué Jesús lo va a mirar con otros ojos? Y entonces reúne a la gente, le enseña, la cura. Confía en las personas, pero no ingenuamente. Las llama a ser responsables, a decidir por sí mismos. No obliga a nadie a creer y nadie será curado contra su voluntad o recurriendo a una estrategia mágica. El único argumento que atrae a las personas es que Jesús es creíble. Y Jesús toma esa fe y la convierte en un acto de libertad en el que quedamos cara a cara con nuestro creador. El teólogo belga Christoph Theobald dice que la credibilidad de Cristo consiste en que “tiene un respeto absoluto del receptor, como Pablo. Nunca dice a sus interlocutores: «Soy yo quien te ha salvado», sino «Tu fe te ha salvado» (Mc 5,34, entre otros). En el fondo, este Jesús se deja sorprender por lo que su Evangelio produce en el otro… Él escucha el Evangelio de Dios por boca de la hemorroísa o por los gestos más simples de la gente que lo rodea”.

Y si Jesús confía en las personas, ¿por qué no hacer nosotros lo mismo? ¿Por qué no recuperamos colectivamente el estilo de Jesús y nos devolvemos la fe que nos une a Dios los unos a los otros? Esta es una tarea que involucra a las instituciones y a cada uno de nosotros. No vale oponer, sino complementar. Hace años que sabemos que la historia entró en una nueva etapa con un paradigma cultural inédito. No hace falta que nos lo cuenten los libros. Lo experimentamos en carne propia. Y entonces, ¿por qué nos empecinamos en repetir esquemas viejos en un paradigma nuevo, en donde no encaja y los repele? ¿Qué seguridades defendemos al proceder así? ¿A qué le tememos cuando sostenemos premisas espirituales que no sólo alejan a las personas, sino que las confirma en su indiferencia?

El filósofo francés Maurice Bellet ha planteado con lucidez la necesidad de recuperar nuestra fe en lo humano. No de un modo ingenuo, sino reconociendo que el ser humano es imagen de Dios y que, sin lugar a duda, Dios habita en él. Por tanto, no será necesario “agregar” a Dios para creer en el hombre porque Dios está en él. Dirá Bellet: “Dios está allí; no tiene necesidad de aparecer”. No pensamos rápido en el peligro de caer en el panteísmo. Démonos la oportunidad de considerar a Dios y al hombre como íntimos compañeros de camino. No ignoramos que en el hombre está la causa de la violencia y de la opresión. Pero, ¿qué ganamos insistiendo sólo en eso? ¿No es mejor intentar superar la violencia con el amor? ¿No está dicho que “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rom 5,5)? ¿No radica allí nuestro poder más profundo? ¿Por qué no potenciar esa realidad en nuestras existencias concretas? ¿Qué pasaría si, en lugar de odiar a los que nos odian haciéndonos cómplices de su violencia, los amáramos como si se tratara de nosotros mismos para que nos ayudemos mutuamente a liberarnos de la violencia que los esclaviza? (cf. Mt 5,38-48).

Jesús nos devuelve al Dios vivo y verdadero. Ese Dios que las religiones y las ideologías falsearon hasta convertirlo en una caricatura idolátrica y vacía. Ese Dios nos da otra oportunidad para que las religiones y las ideologías recuperen su papel de mediación y de sanación. Jesús nos conduce a encontrarnos con lo humano más humano. Con ese prójimo que es mi hermano y con el cual debo caminar. Jesús ha dejado plantada en el centro de la historia esta certeza: me basta que sea humano para que sea mi hermano.

En tiempos de pandemia ya nada es igual y nos obliga a pensar de otra manera. Como dijo el Papa Francisco, no es el momento del juicio final de Dios, sino el tiempo de nuestro juicio, el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que no.

Cierro con unas palabras de Bellet: “La fe [en lo humano] es relación, y esa relación sólo es real cuando es actual, no a través de una imagen, sino a través de una presencia: la presencia del otro humano, mi prójimo. Creer en él es percibir en el otro la existencia de lo que me permite abandonar la violencia que hay en mí. Es verlo y escucharlo como portador de esa humanidad que me desborda y que, sin embargo, se manifiesta en esta relación concreta, aquí y ahora, donde me hago prójimo del otro, mi prójimo”.

Y esto sólo puede vivirlo quien de verdad cree en Dios y en la humanidad.




(")Profesor Facultad de Teología (U.C.A.)

Director de la Especialización en Doctrina Social de la Iglesia

lunes, 30 de diciembre de 2019

La APDH expresa preocupación por la persecución que está sufriendo el Dr. Paulo Konig

Dr. Paulo Kónig

Desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) queremos expresar nuestra honda preocupación por la persecución sistemática que está sufriendo desde hace algunas semanas el Dr. PAULO KÔNIG, titular del Juzgado Letrado de Primera Instancia en lo Laboral Nº 2 de Trelew, Provincia del Chubut.

La embestida contra el prestigioso magistrado ocurre con motivo de su intervención en una causa en donde se tramita un amparo solicitado por otro juez de la provincia, el Dr. MARTIN ALESI, también perseguido por una causa absurda, sumada a otras serias irregularidades sucedidas en un Tribunal de Enjuiciamiento que se le está tramitando en la provincia referida.

En esa causa, el Dr. Konig entendió que correspondía dictar una medida precautoria realizando el clásico “control judicial” de los actos de los órganos administrativos, función que realizan todos jueces del mundo en los países en los que existe un Estado de Derecho y la debida División de Poderes.


La medida del Dr. Konig disponía la remisión de la causa del Tribunal de Enjuiciamiento hacia el Consejo de la Magistratura, de acuerdo a lo que dispone la Constitución provincial, y como el mismo Consejo lo había solicitado.

Pues bien, con el pretexto de que el Dr. Konig había manifestado, en otra oportunidad, que sentía “aprecio” por el Dr. Alessi, se le reprocha –ahora- una supuesta “amistad” cuyas pruebas serían sus ocasionales contactos en Facebook y que ese hecho demostraría que estaba obligado a excusarse y –por lo tanto- no intervenir en la causa.

Así es que se le ha iniciado una irracional causa penal en donde se lo acusa de “abuso de autoridad” para así poder para continuar con el acoso institucional contra el Juez Konig, con el claro objetivo de enjuiciarlo penalmente y oportunamente destituirlo.

Tales disparatados argumentos no resisten el menor análisis de la legislación provincial vigente ni de la Doctrina y Jurisprudencia -local y nacional- en dónde una manifestación unilateral y ocasional de “aprecio”, hacia una persona, no tiene ninguna relación con la AMISTAD PROFUNDA entre dos personas, como la que requieren los códigos procesales de todo el país. En este caso, el Código Procesal Civil y Comercial de Chubut, exige que la amistad debe manifestarse en una “gran familiaridad” o “frecuencia en el trato”, hecho sobre el cual no hay ninguna prueba ni ningún indicio de existencia.

Confiamos en que en algún momento las instituciones de la provincia van a archivar y detener semejante atropello.

Por eso la APDH, desea señalar que, en este momento histórico -que sucede luego de una larga pesadilla- en donde las instituciones parecen querer recuperarse y, al mismo tiempo, dejar atrás una triste e indebida “costumbre” impuesta por el presidente saliente, como es la de PERSEGUIR A LOS JUECES POR EL CONTENIDO DE SUS SENTENCIAS (y cuando esos fallos molestan a los poderes o burocracias de turno), la APDH reitera su rechazo a las oscuras operaciones contra opositores, funcionarios o jueces independientes que tiene como objetivo encarcelarlos y/o amedrentarlos.

Por eso ponemos a disposición del Juez Konig nuestro equipo de abogados a los efectos de intervenir en todas las causas en donde sea víctima de actos estatales o paraestatales arbitrarios e ilícitos convocando a otros organismos de Derechos Humanos a trabajar conjuntamente en idéntica actitud.

De allí que nosotros, sin pretensiones de originalidad, decimos como ha expresado el Presidente ALBERTO FERNANDEZ:

NUNCA MÁS a una justicia contaminada servicios de inteligencia y operadores judiciales, NUNCA MÁS procedimientos oscuros, porque una Justicia demorada y manipulada significa una Justicia acosada y denegada.




viernes, 25 de octubre de 2019

Declaración del Encuentro de Profesionales Contra la Tortura (EPCT) de la República Argentina, ante la luctuosa represión de las movilizaciones en Chile


El EPCT de la República Argentina, ante la luctuosa represión de las movilizaciones populares con que el pueblo chileno enfrenta las medidas neoliberales del régimen de Sebastián Piñera, declara: 

El programa que el neoliberalismo intenta imponer es cosmopolita; desde el centro imperial se pretende someter a los trabajadores de todos los países a condiciones de vida crecientemente miserables, a fin de evitar el derrumbe de la tasa de ganancias de un sistema en crisis. 

Ese plan pretende ser aplicado por gobiernos de derecha de muchos países y va encontrando la resistencia del pueblo de cada nación. En nuestra región latinoamericana, las masas ecuatorianas recientemente movilizadas derrotaron los aumentos del combustible (que significaban un grave deterioro de las condiciones de vida) aplicadas por el gobierno de Lenin Moreno, encaramado en la presidencia mientras enarbolaba un programa democrático y progresista que no vaciló en violar al momento de ser electo. Sin embargo, esa victoria no puede hacernos olvidar que se obtuvo al costo de numerosos muertos, heridos y detenidos durante los días que duró la resistencia. 

Desde hace varios días le toca el protagonismo al hermano pueblo de Chile. Ese país, enarbolado como ejemplo por los neoliberales de todo el mundo, había sido sometido a la mansedumbre por la dictadura de Pinochet después de un salvaje baño de sangre directamente organizado desde Washington. Las masas populares, con sus organizaciones destruidas y sus líderes asesinados, fueron disciplinadas a través del hambre y la represión. Salarios miserables y un océano de desocupados parecían el contexto ideal para comprobar que las mayorías que habían elegido a Salvador Allende se habían convertido en una muchedumbre sumisa y humillada. 

El presidente chileno Sebastián Piñera no es un mentiroso descarado como Lenin Moreno; fue electo exhibiendo un programa claramente conservador, que los chilenos habían podido saborear durante su primer mandato. Después de dos años, su presidencia resultaba un contexto ideal para experimentar una nueva vuelta de tuerca de los planes neoliberales de supuesta estabilización, a través de un loco aumento del precio de los servicios. En un país que tiene privatizada la educación, la salud y las jubilaciones, que había escogido democráticamente poco tiempo atrás un derechista confeso como jefe de estado ¿qué es lo que podía salir mal? 

Cuatro días después eso está bastante claro. El estallido chileno va mucho más allá que el aumento de la tarifa de los subterráneos que acaba de retrotraerse con apuro por Piñera y compañía. Las masas en la calle ahora exigen mucho más: van por el desmantelamiento del estado neoliberal impuesto por la fuerza, destinado a garantizar ganancias empresariales que la crisis internacional del sistema está poniendo en entredicho. 

Desde el otro lado de la cordillera llega a los oídos argentinos una oleada de denuncias de todo tipo de violaciones de los derechos humanos producidas no sólo por las fuerzas policiales sino por las tropas del ejército, que de modo irresponsable han sido lanzadas nuevamente a la represión de las nuevas generaciones en las sufridas calles de Santiago, Concepción y demás ciudades chilenas. Las manos de Piñera se hallan empapadas de la sangre de su pueblo. Los calabozos atestados, los hospitales hacinados por los heridos, las morgues donde se acumulan los muertos son el precio de la obstinación de la derecha chilena. 

El EPCT de la República Argentina denuncia la barbarie desencadenada contra nuestros hermanos, ayer del Ecuador, hoy de Chile. Los gobiernos que intentan aplicar a sangre y fuego los planes neoliberales se encuentran una y otra vez con el límite de la lucha de masas, que el estado intenta perforar con el uso de la cárcel, la tortura y el asesinato. 

Uno de los elementos que ha impedido que esa situación se produzca en la República Argentina reside en la proximidad casi inmediata de las elecciones presidenciales. La experiencia cercana de nuestros hermanos latinoamericanos sirve de advertencia a las futuras autoridades que resulten electas, respecto de las consecuencias de la aplicación de las recomendaciones del FMI y las empresas multinacionales. 

El EPCT de la República Argentina exige el cese inmediato de la represión en Chile, especialmente el fin de los asesinatos cometidos por los uniformados y de la tortura de los detenidos. También recabamos el sometimiento a juicio de los responsables y ejecutores de la barbarie represiva, la liberación de los presos capturados y la rápida apertura de negociaciones para cambiar dramáticamente el plan económico que ha desencadenado la irresponsabilidad del gobierno trasandino.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

DECADENCIA DE OCCIDENTE O DECADENCIA DEL CAPITALISMO, Por Miguel Ángel Ramos Estrada


Antecedentes

Existe un intenso debate en muchos círculos académicos, think tanks, e instituciones de investigación en torno a la época histórica en que nos encontramos. Y más en este periodo en donde algunos afirman que las ideologías pasaron al cementerio de las ideas muertas o la persistente insistencia de un autor en afirmar que después de la desintegración de la URSS nos hallamos en el fin de la historia. Y uno de esos debates es la decadencia de Occidente.

En primer término que es Occidente. Según muchos autores y textos que se pueden hallar fácilmente en bibliotecas e incluso en el internet, Occidente es el conjunto de comunidades históricas y políticas que se ubicaron en la parte más occidental del continente europeo y que desarrollaron su cultura y proceso civilizatorio como producto de la evolución de Grecia y Roma y que de acuerdo a la visión eurocéntrica de la historia cubre la última fase de la época antigua y que culmina con la caída del Imperio Romano en el año 476 de nuestra era. Lo cierto es que el colapso del imperio romano se dio mucho antes cuando en el año 378 el ejército romano es derrotado en la Batalla de Adrianopolis por los godos y Roma nunca logró recuperarse de dicha derrota.

Otra definición mucho más concreta nos dice: “se entiende por occidente, a las naciones donde predomina la religión católica o protestante, el capitalismo y la democracia". Estas características, sin embargo, no son excluyentes, ya que hay países que no cumplen con alguno de estos requisitos pero, de todas formas, se incluyen dentro del mundo occidental. Alguien consideró en algún momento a Japón como la ventana de occidente en Asia, pero parece que los japoneses no están de acuerdo con esta acepción.

Lo cierto es que cuando los europeos arriban a las Américas en 1492, la historia del mundo registra un punto de inflexión y desde entonces españoles, portugueses, ingleses, franceses y holandeses se lanzan a la conquista del mundo a sangre y fuego y para el siglo XIX Europa controla extensas zonas de los territorios de los cinco continentes. A este periodo de control colonial y de auge de imperialismos europeos los historiadores la denominan la Bella Época y más específicamente su apogeo y consolidación se extiende entre 1870 a 1914.

Este capítulo de la historia europea entra en crisis con el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-18) que resulta en el desmoronamiento del Imperio Alemán, el Imperio Austro húngaro, el Imperio Otomano y el Imperio Ruso, lo que da paso a la Revolución Rusa de 1917 y al debilitamiento de los imperios británico y francés. Vale anotar que la Guerra hispano americana de 1898 estrena a los EU como potencia imperialista. Al entrar EU en la Primera Guerra Mundial, Woodrow Wilson proclama: “Hay que hacer del mundo un lugar para la democracia” y que fue una respuesta ideológica a la Revolución Rusa.

La catástrofe que significó para Europa la Primera Guerra Mundial motivó a Oswald Spengler (1880-1936), filósofo e historiador alemán, a escribir una copiosa obra titulada la “Decadencia de Occidente” cuyo primer tomo se publica en 1918 y el segundo en 1923 y que se sigue discutiendo hoy. Lo destacado de este título es precisamente la palabra Occidente pues las convulsiones políticas que afectaron al continente europeo en las décadas de 1920 y 1930 llevaron al mundo a la Segunda Guerra Mundial con los resultados ya conocidos. Y el advenimiento de la Guerra fría conduce a una institucionalización del concepto Occidente y más exactamente Mundo Occidental como anatema del denominado mundo comunista.

Algunas ideas de Spengler

De una página web titulada 15/15/15 destacamos un extracto de un autor que se identifica con las iniciales GDF y que se titula “la Democracia y la Decadencia de Occidente y publicado el 2019-01-11”. El extracto es el del tenor siguiente:

“Spengler tenía una teoría “orgánica” de la Historia, y pensaba que todas las civilizaciones pasaban inevitablemente por las mismas fases que los organismos vivos, esto es: nacían, crecían, llegaban a su plenitud, entraban en decadencia y acababan desapareciendo. Desde luego, esa podemos decir que ha sido la trayectoria de todas las civilizaciones del pasado; y, para Spengler, la Civilización Occidental, que llamaba “Fáustica”, no será una excepción, a pesar de que esto contradecía y contradice el pensar mayoritario de los miembros de nuestra civilización (como ha ocurrido, por cierto, en el resto de todas las civilizaciones las cuales sentían todas eternas y ser la cima la Humanidad). Es mayoritario el pensamiento de que de alguna manera nuestra civilización, liderada por la Razón, la Ciencia y la Tecnología desarrolladas a partir del Renacimiento, es nada más y nada menos que la evolución natural del Ser Humano como especie, y no un caso particular más de civilización, una forma de entender el mundo entre otras muchas posibles. No, el destino de nuestra civilización, según el consenso existente, era —y es— sacar al Ser Humano, hasta en el último rincón del Mundo, de las tinieblas de la miseria, el miedo, la ignorancia y la superstición y encaminarnos hacia nuestro destino más allá de las estrellas… ¿Verdad que sí? Pero para Spengler no (bueno y en la actualidad para una minoría de personas, entre las que me incluyo, tampoco), y osa afirmar que nuestra civilización también perecerá, como el resto de las civilizaciones que la precedieron, junto con sus propios e inmensos sueños de grandeza”. 


Es obvio que Spengler partiendo de la idea de que la cultura y la civilización es un proceso vivo producto de la actividad del género humano a través del tiempo tiene un origen y tiene un fin y hasta cierto punto es un enfoque dialéctico y por tanto está en la lógica del orden natural. 


Otro autor, Andrés Ortega, en la página blog El Espectador Global, Política global, con fecha 10/04/2018 explica el fenómeno de manera más explícita y clara de la siguiente manera: 


“Cien años después vuelve a cundir que estamos ante el declive de Occidente –y más aún del orden relativamente mundial liberal que instauró–, aunque sea en términos relativos y poco tenga que ver con las causas que le atribuía Spengler a ese devenir. El pensador alemán, que rechazaba la visión eurocéntrica de la historia vista como antigua, medieval y moderna, consideró como inexorable, y casi mecánico, el desarrollo de lo que llamó las “altas culturas” (la “civilización” la veía como el comienzo del declive), en cuatro fases vitales: juventud, crecimiento, florecimiento y decadencia. Y en 1918 le había llegado el turno de esta última fase a ese fratricida Occidente, una de las ocho altas culturas que divisó: babilonia, egipcia, china, india, mesoamericana (azteca/maya), clásica (griega/romana), árabe (hebrea, semítica y cristiano-islámica) y occidental o europea-americana. 

Es una visión de lo que es “civilización” no tan lejana de la que planteara con su “choque” Samuel Huntington, pero muy distinta de la del filósofo iraní-canadiense Ramin Jahanbegloo. Éste, en su reciente Declive de la civilización (The Decline of Civilization), 100 años después del libro de Spengler, va más lejos. Considera que estamos en un proceso de “des-civilización” de la sociedad, que no significa ausencia de civilización, sino “un estado de civilización sin sentido e irreflexivo”, con un “déficit de empatía”, no sólo en Occidente sino en el mundo en general. 


Spengler se equivocó, claro, mas no sin interés. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) resultó en el ascenso de EEUU a preeminencia mundial y después a superpotencia global tras la segunda fase (1939-1945) de lo que fue una guerra civil europea y un conflicto mundial, que terminó llevando a la pérdida de sus imperios a las potencias del Viejo Continente. Entretanto surgió y se derrumbó (1917-1991) la Revolución Soviética, la URSS y la Guerra Fría que ganó Occidente, aunque quizá no tanto o tan bien como se creyó. Pues mientras Occidente la ganaba frente a la URSS, China resurgía de la mano de las Cuatro Modernizaciones de Deng Xiaoping a partir de 1982. Y desde la línea divisoria de 1989 –caída del Muro de Berlín y masacre de Tiananmén– ha revivido una Rusia nacionalista que Occidente no supo atraer e incorporar cuando pudo. Sobre todo, China, con un régimen de partido comunista y economía mixta, está recuperando un lugar en el mundo incluso más importante que el que tuviera antes de 1870, en parte gracias a haber sabido aprovechar al orden liberal y la globalización que impulsó Occidente”. 


La segunda cita de Andrés Ortega es muy clara y acertada, pues aun sin quererlo explica todo el proceso de contradicciones y asimetrías que ha sacudido al sistema capitalista en el siglo XX y XXI. No es la civilización occidental lo que está en crisis sino todo el orden económico, político, cultural, e institucional, es decir, de toda la formación económico social de nuestro tiempo y que muchos historiadores e intelectuales de nuestra época soslayan. 


Después de la desintegración de la URSS en 1991, paradójicamente se cumple la previsión de Marx descrita tanto en el Manifiesto Comunista como el El Capital, que el mundo entero seria cubierto por el capitalismo. En el siglo XVIII la declaración de Independencia de los EU reivindico el derecho de los pueblos a buscar la felicidad; la Revolución Francesa adopta como consigna La libertad, la Igualdad y la Fraternidad y el Reino Unido justifica su imperialismo bajo el manto de la Misión del Hombre Blanco. Hoy en día todos esos ideales y consignas han perdido su significado y para las elites económicas que dominan el mundo su único ideal es dinero, dinero y más dinero porque, como dice la novela, si el dinero no da la felicidad es todo lo demás. 


A esta realidad de hoy el Papa Juan Pablo II lo denominó capitalismo salvaje y hace 100 años Lenin lo califico como Capitalismo Parasitario y en Descomposición. Es lo que Karl Polanyi describiera en su obra la Gran Transformación como el colapso de la utopía liberal. Schumpeter introduce la idea de la destrucción creadora como producto del inevitable proceso de mutación industrial, pero con la robótica producto de la revolución 4.0, se genera la destrucción depredadora porque anula al ser humano como principal fuerza productiva. 


Lo anterior es lo que genera el escepticismo, el pesimismo, el auge de la religiosidad, la perplejidad, la crisis moral, la desvertebración de los valores y la desorientación ideológica y de metas que caracteriza nuestra época ante la clara desvalorización del ser humano. Esto es el típico entorno del mundo de las ideas de una sociedad en crisis y que ha entrado a un periodo de reacción. 


¿Existe realmente la Civilización Occidental? Una pregunta parecida se la hicieron a Gandhi y el respondió: “Es una buena idea”. El capitalismo tuvo sus primeras manifestaciones en Europa y más específicamente en Italia por los alrededores del siglo XII en los albores de la Baja Edad Media, por lo que no es casual que el renacimiento europeo tuviera su centro en Italia. Después del arribo de los europeos a las Américas en 1492, Europa registra una verdadera revolución en todos los campos. El capitalismo fue predominantemente comercial en los siglos XVI, XVII y parte del XVIII hasta el estallido de la Revolución Industrial. El capitalismo logró asentarse en Asia inicialmente en Japón lo que dio paso a la Revolución Meijji de 1868 y en la segunda mitad del siglo XX en Asia. Si como afirma Fernand Braudel, el capitalismo es una civilización que tuvo su origen en Europa, y posteriormente se difundió en América del Norte, tanto el Asia, Irán y Turquía, demuestran que no es patrimonio exclusivo del denominado mundo Occidental porque, como afirmara Gandhi, Occidente no es más que una buena idea. Siendo esto así, lo que estalla en la Primera Guerra Mundial no es la Decadencia de Occidente sino la Crisis General del Capitalismo que se ha expresado en diferentes episodios y manifestaciones desde entonces hasta hoy. El largo siglo XX, que algunos consideran terminó en 1989 con el derrumbamiento del Muro de Berlín, en realidad no ha terminado sino que entró en una segunda parte y que vivimos hoy. 






martes, 12 de marzo de 2019

¿QUÉ HAY QUE APRENDER DEL EXPERIMENTO DE LA RENTA BÁSICA DE FINLANDIA? ¿FUE UN ÉXITO O UN FRACASO?, Por Scott Santens




Evaluación de los resultados preliminares de una UBI parcial y un poco menos de burocracia 

Después de dos años de prueba dentro de un diseño experimental de dos años de duración, el 8 de febrero de 2019 Finlandia publicó los resultados preliminares de sus experimentos de renta básica. Quien lea el informe completo, podrá considerarlo poco prometedor y poco fascinante, pero no podrá llamarlo incompleto porque los resultados son todavía preliminares y solamente se basan en la primera mitad del experimento. 

Dicho esto, y del mismo modo como en los experimentos de Estados Unidos y de Canadá en la década de 1970, existen algunas conclusiones que ciertamente pueden o no obtenerse dentro del adecuado contexto del diseño del experimento. Pero para obtener dichas conclusiones, primero debemos repasar algunos detalles importantes sobre cómo se diseñó el experimento, y qué fue lo que ni siquiera trató de evaluar. 


El contexto
 
El experimento de Finlandia sacudió los titulares en todo el mundo cuando se anunció en 2015. Lo que se afirmaba debajo los titulares era que este experimento iba a ser parte de una nueva Finlandia donde el método científico se aplicara a la política social. Sería un hito en la historia del diseño de las políticas, donde en vez de especular y discutir indefinidamente, las potenciales nuevas políticas serían consideradas, evaluadas y comparadas con las existentes y con políticas alternativas, antes de implementar la que se estimara la mejor. El objetivo de Finlandia era convertirse la primera nación experimental en el mundo donde las políticas se basen en la ciencia y no en la ideología o los mitos. 

Es en este contexto que se empezó a experimentar con la renta básica, en un proceso en el que lo que una vez fue anhelado como un gran paso para finalmente evaluar la renta básica incondicional a nivel nacional se transformó en un test no-tan-grande de una prestación por desempleo algo menos condicionada. El tema pasó de ser “¿qué haría una persona aleatoriamente seleccionada si se le proporcionara una renta básica incondicional en vez de las ya existentes prestaciones condicionadas, y cuáles serían luego sus efectos tanto en las personas como en las sociedades?” a “¿Qué haría una persona desempleada si se le proporcionara una renta básica parcial añadida al resto de prestaciones condicionadas existentes, y cuáles serían sus efectos solamente sobre el individuo?" 

Esta podría parecer una diferencia insignificante, pero lo cierto es que es muy grande. Veamos, se supone que la renta básica incondicional debe ser algo relativo al conjunto de las comunidades, no solo a las personas de esas comunidades. Es acerca del universalismo. Es allí donde emergen el conjunto de sus efectos, esto es, de una aplicación universal. Es también sobretodo acerca del empleo, porque muchos miembros de la sociedad son empleados. Evaluar solamente los desempleados es obviar, por ello, cómo una UBI impactaría en la mayoría de la población. 

Para ser justo con los investigadores, ellos ya sabían esto. Son científicos adiestrados en la ciencia. Sin embargo, los políticos no lo son, y los políticos son quienes toman las decisiones en última instancia. En consecuencia, el modo en cómo se implementó el experimento respondía a un diseño muy limitado, y dada la oportunidad de ensanchar el experimento más allá de los desempleados fijándose también en los empleados, los políticos finlandeses, los mismos que exigían evidencias basadas en Finlandia, optaron por reducir el alcance del experimento. 


Por supuesto, Finlandia nunca canceló sus experimentos, a pesar de todos los titulares escritos en sentido contrario. Fue un experimento de dos años que se realizó en 2017 y 2018. Debido al modo en cómo se dispone de los datos para investigar en Finlandia, existe una brecha de un año, de modo que los datos sobre el empleo de 2017 son accesibles en 2019, y los datos de 2018 no lo estarán hasta 2020. De este modo, la fase de evaluación del experimento no concluirá del todo hasta el año que viene. 

Es en este contexto que debemos entender el experimento de Finlandia, y cómo en realidad nunca fue una prueba de UBI. Fue una prueba de reducir ligeramente los tipos impositivos marginales sobre los desempleados, y también de reducir ligeramente la burocracia que estos afrontan. Por supuesto, ambos son elementos de la UBI, por lo que todavía hay información que aprender de este experimento, pero debemos ser precavidos con qué conclusiones no pueden y no deben extraerse, y se requiere cierto conocimiento de la metodología científica para apreciar completamente el por qué. 

El experimento 

Como una breve introducción a la experimentación científica, al crear dos grupos básicamente idénticos (preferiblemente a través de una selección aleatoria) y al cambiar una variable en un grupo (grupo de tratamiento) y mantener inalterado el segundo grupo (grupo de control), podemos determinar cuáles son los efectos de manipular esa variable en las otras variables que nos interesen. Lo que manipulamos es la llamada variable independiente, y lo que se altera como consecuencia son las variables dependientes. 

En el experimento de Finlandia, el grupo de control lo formaban 173.222 desempleados finlandeses. El grupo de tratamiento también fue un grupo seleccionado aleatoriamente de 2.000 desempleados. Podéis imaginar cómo se implementó el experimento, darles una renta básica en vez de prestaciones por desempleo, pero os equivocaríais mucho, y sólo acertaríais parcialmente. El mayor problema con el diseño del experimento de la renta básica, aparte de excluir a los empleados finlandeses y el hecho de no probarlo en una zona para evaluar a todo el mundo de un pueblo o una ciudad, es que el grupo de tratamiento continuó recibiendo el 83,3% de las prestaciones condicionadas como las del grupo de control. 

Ese hecho es extremadamente importante, y debe ser considerado no menos que impactante. Si el objetivo principal del experimento era ver qué hubiera pasado si la gente hubiera dejado de percibir prestaciones per el hecho de encontrar un empleo, entonces el grupo de tratamiento hubiera tenido que recibir las mínimas prestaciones condicionadas posibles. Si no entendéis el por qué, poneos en su lugar. 

Imaginaos que recibís 560 euros al mes de renta básica (o unos 630 dólares). Aunque es cierto que si aceptáis un empleo este dinero lo podréis guardar en lugar de perderlo como ocurriría con las típicas prestaciones por desempleo, en este experimento aceptar un empleo seguía comportando perder las ayudas a la familia y otras prestaciones, y posiblemente perder la prestación por el hogar. ¿Estotodavía representa un gran desincentivo para el empleo, no es así? 


El experimento de renta básica de Finlandia no evaluaba suprimir los desincentivos para el empleo que crean las prestaciones condicionadas. Solamente las reducía ligeramente. De nuevo, los investigadores sabían esto. Fueron los políticos al decidir quienes no lo sabían. Las manos de los investigadores estaban atadas. ¿Cómo? De acuerdo al propio informe, básicamente se reducía a algo para chicos… 

Es más sorprendente dares cuenta que el conjunto de prestaciones por desempleo pagadas al grupo de tratamiento de hecho solo es una quinta parte más pequeña que el total de prestaciones pagadas al grupo de control. Esta es una consecuencia directa de la Ley del experimento de la renta básica, de acuerdo al cual las personas desempleadas tienen que solicitar la prestación por desempleo tal como lo hacían antes si tienen derecho a una prestación más alta que la renta básica. En este sentido, especialmente familias con hijos e hijas a cargo que recibían la renta básica estaban obligadas a solicitar prestaciones por desempleo para poder recibir incrementos por menores a cargo. De acuerdo al grupo de investigación que diseñó el experimento, este incremento por menores a cargo debía haber sido incluido en la cantidad de la renta básica, de tal modo que la renta básica también habría sido una prestación realmente incondicional para familias con menores a cargo. No fue así, sin embargo. Esta característica del experimento significa que una mayoría de las personas del grupo de tratamiento no se han beneficiado de una menor burocracia y el hecho de que las políticas activas de empleo no fueran obligatorias debido a solicitar la prestación estándar de desempleo. 

En otras palabras, fue una decisión política en un experimento que reemplazaba las prestaciones por desempleo por una renta básica, para exigir a la gente que recibía la renta básica seguir solicitando la prestación por desempleo, debido a que la cantidad de la prestación por desempleo varía, especialmente respecto al tamaño del hogar. 

Si los políticos entendieron algo del método científico, estarían de acuerdo con la recomendación científica de implementar también una renta básica para niños y niñas, pagada a los padres y madres, de modo que la prestación por desempleo podría ser substituida sin tener en cuenta el tamaño del hogar. Cualquiera que se fije en el experimento con renta básica apreciará esta lección. Los niños y niñas deben ser incluidos. Si no lo están, se perpetúan muchas condiciones porqué las prestaciones actuales están diseñadas mayoritariamente alrededor de la familia, y debemos entender que los padres y madres toman decisiones pensando en sus hijos. Muy pocos padres aceptarían un empleo que tuviera el potencial resultado de perjudicar o dejar a sus hijos peor. 

Otro elemento importante a destacar es que el número de condiciones que permanecían en el grupo de tratamiento hubiera sido todavía mayor, si no hubiera sido porqué el ingreso total que la renta básica facilitaba al aumentar los ingresos salariales, luego inhabilitaban algunos beneficiarios de la renta básica para poder solicitar algunas prestaciones. Por cierto, esto también es cómo la UBI puede efectivamente reemplazar muchos de los programas existentes de prestaciones sociales, simplemente eliminando personas para que no puedan solicitar estas prestaciones nunca más, como si hubieran empezado a recibir un cheque de esa misma cantidad. 

Ahora que entendemos lo poco que se ha probado la renta básica en este experimento de renta básica, podemos apreciar mejor los datos conseguidos. 


Los resultados preliminares 

Lo primero y más destacado, no existe un impacto discernible sobre el empleo, salvo un pequeño repunte del 2% de auto-empleo, donde la proporción de gente con ingresos del trabajo por cuenta propia pasó del 42,85% al 43,70%. 

Sabiendo lo que sabemos sobre las condiciones que todavía tienen que cumplir el grupo con la renta básica, tiene bastante sentido, ¿no es así? No se han apreciado diferencias entre el grupo de tratamiento y el grupo de control en relación al empleo, sobre todo porqué hay muy poca diferencia entre el periodo del grupo de tratamiento y el grupo de control. ¿Por qué esperaríamos un aumento significativo en el empleo, especialmente en entornos competitivos donde la tasa de desempleo varía entre 7 y 11%, si la gente sigue siendo ampliamente penalizada por el empleo al perder sus prestaciones? 

A parte del típico desincentivo al empleo que sigue así en el grupo con renta básica, debido a que este experimento solo proporciona esta prestación a 2.000 personas repartidas por toda Finlandia en vez de estar en un pueblo de 2.000 habitantes, no hubo un aumento en la demanda que generaría nuevos puestos de trabajo en un entorno real de renta básica. 

Si todas las 2.000 personas vivieran en el mismo pueblo, el gasto que uno realizara con su renta básica supondría el ingreso de alguien otro, quien a su vez podría gastar, intercambiando de mano en mano una y otra vez, calentando la economía local y permitiendo a la gente encontrar nuevos puestos de trabajo, ofrecer salarios para aumentar aún más los ingresos a parte de la renta básica que serían gastados en la economía local, y circularía, etc. No solo vemos esto ya a través de la Seguridad Social, el Roosevelt Institute ha estimado que, a través de estos efectos, una UBI aumentaría el PIB en los Estados Unidos en 12,56% en solo ocho años



El emprendimiento también aumentaría, porqué proporcionar dinero a una sola persona puede funcionar como capital riesgo y reducir el riesgo de sus inversiones, pero no le crearía una bolsa estable de clientes. Proporcionar dinero a todo el mundo es lo que en verdad crea clientes que alimentan nuevos comercios. Este es el motivo por el cual incrementar el emprendimiento es uno de los objetivos comunes de los actuales experimentos de renta básica que se realizan en comunidades enteras. Por ejemplo, en el experimento de renta básica de Namibia, el emprendimiento se incrementó un 301%. En el experimento de la India, se observó un alza del emprendimiento en las aldeas de tratamiento tres veces superior a los pueblos de control. Estos son los resultados de combinar un incremento del capital y el poder de compra de los consumidores. 

El estímulo económico y la creación de nuevos puestos de trabajo sería algo que sin lugar a dudas se daría en una implementación completa de la UBI. Así que concluir que debido a que no se han creado nuevos empleos en Finlandia en un año hemos aprendido algo sobre los efectos a nivel nacional de la UBI sobre el mercado laboral, es una mala conclusión. 

Sin embargo, sí sabemos algo sobre los efectos de la UBI sobre el empleo a tiempo parcial y a tiempo completo de una implementación estatal de una pequeña UBI en otro lugar –Alaska. Desde 1982, Alaska ha estado distribuyendo una quinta parte de lo que probó Finlandia, para todos los residentes de Alaska, independientemente de su situación laboral. Un estudio que evalúa sus efectos en el empleo determinó un efecto neutro en el empleo a tiempo completo, igual como en Finlandia, pero un incremento del 17% en el empleo a tiempo parcial. Este incremento es resultado de una economía estimulada que creó más puestos de trabajo a tiempo parcial, algo conseguido con una fracción del total de lo que probó Finlandia que, a su vez, es una fracción de una renta básica completa. Si Alaska hubiera probado primero su dividendo sobre 2.000 personas, yo tampoco esperaría que hubieran registrado un aumento en el empleo de tiempo parcial. 

¿Quizás deberíamos preguntarnos si aumentar el empleo es incluso el tema central de la renta básica incondicional, y si no es así, cuál es su objetivo? Ahora esta es una cuestión sobre la que el experimento de Finlandia ha traído algo de luz debido a que el empleo no fue lo único que los investigadores medían. 

Al encuestar a los participantes sobre aspectos de sus vidas distintos al empleo, sus respuestas sugerían que la renta básica reducía sus niveles de estrés, incrementaba su salud física, mental y su percepción de bienestar, incrementaba su estabilidad financiera, hacía crecer su confianza, e incluso incrementaba sus niveles de confianza en otra gente y en el gobierno, incluidos los políticos. 

Recuerden que el grupo con renta básica realmente solo vio reducida sus prestaciones condicionales en un 20%, por lo que estos resultados deben considerarse sorprendentes incluso si el grupo con renta básica viera una reducción del 100% de la condicionalidad que se le aplica. Que esos resultados fueran acompañados de una ligera disminución de la carga burocrática, debe ser considerado como algo asombroso. Lo que parecen sugerir esto es que solo con un poco más de libertad, dignidad y seguridad se puede recorrer un largo camino


Medida tras medida, la renta básica mejoró lo que se medía: 


· Satisfacción con la vida: Aquellos que reciben las prestaciones estándar en Finlandia evaluaron su satisfacción con la vida con un 6,76 en una escala del 0 al 10. Aquellos que recibían la renta básica parcial puntuaban su satisfacción con la vida en 7,32. Esto es un incremento del 8%. 


· Confianza: Entre los desempleados finlandeses, la confianza en los otros es más baja que entre el conjunto de la población (posiblemente porqué están desempleados), pero percibir una renta básica parcial en vez de prestaciones estándar incrementó su confianza en los demás un 6%, un5% hacia el sistema jurídico, y un 11% hacia los políticos. (Nota: estudios anteriores apoyan esto). 


· Seguridad: El 58% de los que recibieron la renta básica parcial tenían un fuerte o bastante fuerte sentimiento de seguridad en su futuro, comparados con el 46% de beneficiarios de prestaciones estándar –un 21% de mejora. El 42% sentían una fuerte o muy fuerte seguridad en su situación financiera, comparados con el 30% –un 28% de mejora. El 29% sentían una fuerte o muy fuerte seguridad en su capacidad para influir en la sociedad, comparado con el 22% –un incremento del 22%. 


· Salud física y mental: El 55% de los que recibían la renta básica parcial consideraron su estado de salud física y mental como bueno o muy bueno, comparados con el 46% de aquellos que recibían prestaciones estándar –un incremento del 17%. (Nota: estudios anteriores apoyan esto). 


· Concentración: El 67% del grupo con renta básica parcial sintieron que podían concentrarse bien o muy bien, comparados con el 56% de los perceptores de prestaciones tradicionales –un incremento del 16%. (Nota: estudios anteriores apoyan esto). 


· Depresión: Una pérdida del interés por las cosas anteriormente consideradas agradables es una señal clave de la aparición de depresión. Entre aquellos que percibieron la renta básica parcial, solo el 25% se sintieron así en el año anterior, comparados con el 34% de aquellos que recibieron prestaciones tradicionales –una mejora del 37%. 


· Seguridad financiera: El 39% de los que recibieron la renta básica parcial sintieron que apenas se las podían arreglar o que les resultaba difícil llegar a fin de mes, comparado con el 49% de aquellos con prestaciones estándar –un incremento del 26%. 


· Estrés: El 55% del grupo que recibió la renta básica parcial sintieron muy poco o cero estrés, comparado con el 46% de los que sólo recibieron prestaciones estándar –una mejora del 17%. (Nota: estudios anteriores apoyan esto). 


· Actitud respecto a la UBI: El 68% de quienes recibieron la renta básica parcial eran muy favorables a que una UBI a nivel nacional haría más fácil aceptar una oferta de empleo, comparado con el 42% de los que solo recibían prestaciones condicionadas –un incremento del 38%. El 51% creía que una renta básica a nivel nacional haría más fácil empezar un negocio en Finlandia, comparado con el 39% de los que recibieron prestaciones estándar –un incremento del 22%. El 65% creían que Finlandia debía adoptar ahora una UBI, comparado con el 49% de los que recibían prestaciones tradicionales –un 24% de incremento. 

Es importante notar que todos los resultados de arriba provienen de las 586 personas que fueron encuestadas satisfactoriamente lo que, por supuesto, es solo una fracción de las 2.000 personas. Es posible que aquellos que deseaban ser encuestados fueran solo quienes estaban satisfechos con los resultados de haber estado recibiendo la renta básica parcial. También es importante notar que todos los datos de arriba siguen siendo preliminares a la espera de obtener los datos del siguiente año. 

Dicho esto, parece que existen mejoras generales en una amplia gama de medidas, y todo ello a pesar del hecho de que a los que se les proporcionó una renta básica parcial todavía tenían que lidiar con, solo un poco menos de, burocracia y condiciones. 

Una conclusión del todo acertada a extraer de los resultados preliminares implica darle la vuelta al tema central del experimento… 

Imaginaos que todo el mundo en Finlandia dispusiera ya de una UBI, e imaginaos que fuera una buena idea que ese experimento buscara crear nuevas condiciones y estuviera contratando un equipo de burócratas que aplicara dichas condiciones. Obviamente no es así. Los resultados muestran que esas condiciones no incrementarían las tasas de empleo, y en cambio tendrían efectos negativos. Nadie se fijaría en ese experimento como una evidencia para cambiar de una renta básica incondicional a una prestación por desempleo condicionada. 

Finalmente, existe otro elemento importante a extraer del experimento de Finlandia con la renta básica que ni tan siquiera se preocuparon de medir, pues se refiera a nosotros como sociedad. 

Los datos no medidos 

En todos los titulares sobre los efectos insignificantes observados sobre el empleo en el experimento de la renta básica en Finlandia se asumía plenamente una cosa, esto es, que el empleo es la única manera de medir la contribución que uno hace a la sociedad. 

En el informe no se menciona en ningún lugar la palabra “voluntariado” o “trabajo no remunerado”. Con todo lo que sabemos, hubo un aumento del 50% de las horas dedicadas a actividades de voluntariado y del 35% de las horas dedicadas al trabajo de cuidados. Esos son datos que indican un aumento del trabajo, no un aumento del empleo, pero ¿el objetivo del trabajo es que sea remunerado?, ¿El objetivo del trabajo es cumplir esa tarea, sea remunerada o no? 

El experimento mostró un pequeño aumento del auto-empleo, donde los trabajadores por cuenta propia ganan un poco menos. Me parece un resultado muy positivo el hecho de ver que la gente está dispuesta a ganar menos al asumir un riesgo. Piensen en las posibilidades. ¿Qué pasaría si dentro de cinco años, algo que hubiera hecho una de las 2.000 personas beneficiarias de la renta básica en 2017 se hubiera convertido en una industria valorada en miles de millones de dólares? ¿Qué pasaría si esa industria mejorase las vidas de millones de personas en todo el mundo? La innovación requiere tiempo, a veces muchos años, y solo se requiere de un gran caso de éxito para hacer que muchas inversiones valgan la pena, independientemente de cuantas inversiones adicionales no tengan fruto. Paul Graham de Y-Combinator se refiere a esto como el cultivo-de-cisnes-negros (black swan farming). Todo lo que se necesita es uno, solo uno. 

Otra creencia popular sobre el empleo es que disponer de cualquier empleo es mejor que no disponer de ninguno. El experimento de Finlandia no analiza el empleo al detalle ni la naturaleza del trabajo en sí mismo. ¿Si hubieran hecho esto y los resultados hubieran mostrado que el 50% de los perceptores de la renta básica abandonaban su empleo como vendedores telefónicos para proseguir sus estudios de doctorado en biotecnología y en computación quántica, esa reducción del empleo indicaría un fallo en la renta básica, o más bien su éxito? Algunos estudios muestran que estar empleado en un trabajo de poca calidad es peor para tu salud mental que permanecer desempleado

Debemos empezar a preguntarnos por algunas cuestiones importantes en relación al empleo. ¿Cuánto empleo perjudica la sociedad? ¿Cuánta gente tiene empleos que son lo opuesto a contribuir a la sociedad, y que en su lugar lastran dicha sociedad? ¿Cuánta gente dispone de empleos totalmente innecesarios que no necesitan existir? ¿Cuánta gente tiene empleos que ya podrían realizarse de forma más económica y con mayor calidad basados en las tecnologías ya existentes? ¿Cuántas horas cronometramos que podrían reducirse sin disminuir las tareas a realizar? 

Ninguna de estas cuestiones es avaluada en este experimento, mayormente porqué estas cuestiones no son planteadas por la sociedad pues en ella todavía persiste una ilusión masiva en que todo empleo es bueno. Esa asunción no solamente es errónea, sino peligrosamente errónea junto al exponencial desarrollo de la tecnología. 

La GRAN cuestión 

Así, de nuevo, necesitamos plantearnos la siguiente cuestión: ¿cuál es el objetivo de la renta básica incondicional? La respuesta no es la creación de empleo. Sí, la UBI fácilmente creará empleos debido al impacto económico de incrementar la demanda que implicará incrementar la oferta, pero este no es su objetivo. Este es solo uno de sus muchos efectos. 

Responder cual es al objetivo de la UBI requiere preguntarse otra cuestión, a saber ¿cuál es nuestroobjetivo? ¿Cuál es nuestro objetivo como individuos? ¿Cuál es nuestro objetivo como sociedad? Solo puedo hablar por mí, pero creo que nuestro objetivo es hacer la vida mejor para todo el mundo. Mejor es, por supuesto, algo subjetivo, pero creo que el experimento de Finlandia demostró que, en comparación con el sistema existente basado en la desconfianza, la renta básica parcial mejora la vida de sus perceptores, simplemente confiando su capacidad de agencia de tomar sus propias decisiones. Fue una prueba sobre la libertad, la dignidad, la seguridad, y todavía más, añadió a la creciente montaña de evidencias el hecho de que los seres humanos simplemente prosperan más en sistemas basados en estos principios fundamentales. 

Personalmente, lo que me sorprende, es cómo esto puede sorprender a alguien. 



SCOTT SANTENS

Es un escritor de New Orleans que escribe a menudo sobre la renta básica incondicional, escribe en diversos medios: Medium, TechCrunch, Futurism, Steemit, Twitch, Anchor, o Reddit donde modera la comunidad /r/BasicIncome de más de 57.000 subscriptores. Fuente:



Traducción: Bru Laín