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lunes, 14 de enero de 2019

LA REVOLUCIÓN CUBANA CUMPLE 60 AÑOS, Por Frei Betto

Primero de enero de 2019, los 60 años de la Revolución cubana. ¿Quién lo diría? Para la soberbia de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, la osadía de los barbudos de la Sierra Maestra al sustraer a Cuba de la esfera de dominio del Tío Sam era “un mal ejemplo” que debía ser borrado cuanto antes de las páginas de la historia. La CIA movilizó y entrenó a miles de mercenarios, y Kennedy los mandó a invadir a Cuba (1961). Fueron vergonzosamente derrotados por un pueblo en armas. Y, además, la hostilidad de la Casa Blanca llevó a Cuba a alinearse con la Unión Soviética. El tiro les salió por la culata. Agredir a Cuba significó entonces calentar la Guerra Fría, como demostró la Crisis de Octubre (1962).

El Tío Sam no puso sus barbas en remojo. Transformó a los cubanos exiliados en Miami en terroristas que derribaron aviones, hicieron explotar bombas, promovieron sabotajes. E invirtió una fortuna para alcanzar el más espectacular objetivo terrorista: eliminar a Fidel. Fueron más de 600 atentados. Todos fracasados. Fidel falleció en su cama, rodeado por su familia, el 25 de noviembre de 2016, poco antes de que la Revolución cumpliera 58 años. Había sobrevivido a 10 ocupantes de la Casa Blanca que autorizaron acciones terroristas contra Cuba: Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo.

Fracasada la invasión de Girón, se impuso el bloqueo a Cuba (1961), medida criticada por tres papas que visitaron La Habana: Juan Pablo II (1998), Benedicto XVI (2012) y Francisco (2015). Pero la Casa Blanca no escucha voces sensatas. Prefiere aislarse, acompañada por Israel, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas vota cada año sobre el tema del bloqueo. En 2018, por vigésimo séptima vez, 189 países se manifestaron contra el bloqueo a Cuba.

Tras la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética (1989), los profetas de la desgracia anunciaron el fin del socialismo cubano. No podía fallar la teoría del dominó... Se equivocaron. Cuba resistió, soportó el Período Especial (1990-1995) y se adaptó a los nuevos tiempos de la globalización.

Muchos se preguntan por qué los Estados Unidos no invadieron a Cuba con tropas convencionales (después de la derrota de los mercenarios), como hicieron en Somalia (1993), Granada (1983), Afganistán (2001), Iraq (2003), Libia (2011), Siria (2017), Níger (2017) y Yemen (2018). La respuesta es sencilla: una potencia bélica es capaz de ocupar un país y derribar su gobierno. Pero no de derrotar a un pueblo. Los estadounidenses aprendieron esa lección dolorosamente en Vietnam, de donde fueron expulsados por un pueblo campesino (1955-1975). Atacar a Cuba habría significado enfrentar una guerra popular. Después de la humillación sufrida en el Sudeste Asiático, la Casa Blanca prefirió no correr el riesgo.

¿Por qué Cuba les molesta a tantos que asocian indebidamente el capitalismo con la democracia? Porque Cuba convence a las personas intelectualmente honestas que no se dejan llevar por la propaganda anticomunista basada en prejuicios y no en hechos como que a pesar de la campaña mundial contra la Revolución, en la isla nadie muere de hambre, anda descalzo, es analfabeto después de los 6 años de edad, necesita tener dinero para ingresar en la escuela o cuidar de su salud, trátese de una gripe o de una compleja cirugía del corazón o del cerebro. En la lista del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la ONU, que incluye 189 países, Cuba ocupa un mejor lugar (el 68) que la mayoría de los países de la América Latina, incluido Brasil (lugar 79).

Mientras que el capitalismo enfatiza la competitividad como un valor, la Revolución le inculca al pueblo cubano la solidaridad. Gracias a ello, en las décadas de 1960 y 1970 Cuba envió tropas para ayudar a naciones africanas a liberarse del colonialismo europeo y conquistar su independencia. Raúl Castro fue el único jefe de Estado extranjero a quien se le concedió el derecho a pronunciar un discurso en los funerales de Mandela, porque el gobierno de Sudáfrica reconoce la importancia de la solidaridad cubana para el fin del apartheid.

Gracias a la solidaridad, maestros y médicos cubanos han trabajado en las áreas más pobres y remotas de más de 100 países. Y gracias a los principios éticos de la Revolución, en Cuba no se ven familias debajo de los puentes, niños de la calle, mendigos tirados a la orilla de la vía, mafias de drogas y zonas dedicadas a su tr+afico y consumo. Los delatores de Odebrecht denunciaron a todos los agentes públicos corrompidos en los países de la América Latina en los que estuvo presente la empresa. Pero no en Cuba, donde construyó el puerto de Mariel. ¿Algún informante se mostró dispuesto a defender a Cuba? Obvio que no. Ningún cubano se dejó corromper.

¿El pueblo cubano ya conquistó el paraíso? Lejos de eso. Cuba es una nación pobre, pero decente. A pesar del bloqueo y de todos los problemas que conlleva, su pueblo es feliz. ¿Por qué, entonces, muchos se van de Cuba? La verdad es que muchos se van de cualquier país que enfrenta dificultades. Se van de España, de Grecia, de Turquía, de Brasil, de Venezuela y de Argentina. Pero, ¿quiénes se van? De Cuba, los contaminados por la propaganda del consumismo capitalista creen que Eldorado queda al norte del Río Grande. Los mismos que se regocijan por la emigración de unos pocos cubanos jamás se preguntan por qué nunca ha habido en Cuba una manifestación popular contraria al gobierno, como acaba de ocurrir en Francia (los chalecos amarillos) y también recientemente en Túnez (2011), Egipto (2011), Turquía (2016), y antes en los Estados Unidos (Seattle, 1999).

¿Hay en Cuba soldados o policías en cada esquina? Juan Pablo II declaró que le había llamado la atención no ver vehículos militares en las calles de La Habana durante su visita, como viera en tantos otros países. La mayor arma de la resistencia cubana es la conciencia de la población.

¡La Revolución cubana cumple 60 años! Es muy poco para un país que es isla tres veces: por la geografía, por el bloqueo y por ser el único en la historia de Occidente que ha optado por el socialismo. Y cuando los cubanos celebran, no miran solo al pasado de tantas gloriosas conquistas en medio de muchos desafíos y dificultades. Inspirados en Martí, el Che, Fidel y Raúl, los cubanos saben que la Revolución es todavía un proyecto de futuro. No solo para Cuba, sino para toda la humanidad, cuando las diferencias (de idioma, cultura, sexo, religión, color de la piel, etc.) ya no sean motivo de divergencias, y la desigualdad social figure en los archivos de los investigadores como una abominable referencia histórica, como sucede hoy con la esclavitud.

¡Larga vida a la Revolución cubana!


Frei Betto es autor, entre otros libros, de Paraíso perdido. Viajes por los países socialistas (Editorial Nuevo Milenio, La Habana, 2016).



www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.






Traducción de Esther Perez







martes, 25 de octubre de 2016

LUTERO, A CASI 500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE, Por Claudio Javier Castelli



Martín Lutero, el gran reformador



LUTERO, A CASI 500  AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE, Por Claudio Javier Castelli

El movimiento protestante, tiene su punto culminante cuando Lutero clava las 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg, el 31 de Octubre de 1517, la base era la discrepancia de este con las indulgencias, a través de las cuales, con las monedas de los creyentes, puestas en los recipientes al efecto, el alma viajaba al cielo perdonados sus pecados. Se compraba la salvación.
Claudio Javier Castelli
Si bien, las 95 tesis de Lutero, estaban redactadas en Latín, alguien las tradujo al alemán, y “las entregó a la imprenta y después de poco tiempo, toda Alemania estaba hablando del desafío al Papa y su poder, del dinero que salía de las tierras alemanas para construir la basílica de San Pedro en Roma y del hombre Martín Lutero[1] ”
Hay cuatro principios protestantes: Sólo fe; sólo gracia; sólo escrituras; sólo cristo.
Sólo por la fe somos salvos, sin necesidad de las obras. Sólo por gracia de Dios, no hay nada que podemos hacer. Sólo las escrituras son el único complejo textual, al cual debe someterse el cristiano.
Sólo Cristo, es el único mediador entre Dios y el Hombre. Esto último es fundamental, porque al hacer de cristo, el único mediador, toda la estructura eclesiástica, se derrumba, como un castillo de naipes. A la par que el creyente está en conexión directa con la comunidad, está también en relación directa con Dios. Esa relación directa lleva al creyente a trabajar con un Dios personal, revelado en la biblia, pero personal.

Si bien Lutero se mantenía entre dos mundos: el medioevo  y el incipiente capitalismo, podemos decir, que en realidad era un monje agustino medieval, pero revolucionario en su cristianismo, en consecuencia, hay vestigios del individuo libre posterior, sólo vestigios, pero muy sólidos.

Es que ya, en la Roma Católica,  la religión era una interioridad de la conciencia, reservada a Dios. Dad al César, lo que es del César, y dar a Dios lo que es de Dios.
Los mártires cristianos antiguos soportaban el sufrimiento, sabiendo de su salvación, que los verdugos nada podrían hacer contra sus creencias.

Dice Hegel, que en el Platón, de la República perfecta, yacía  un germen, de lo que no podía ser posible, y en consecuencia era una reacción, contra aquello, que prometía la inminente revolución del mundo, con la individualidad y subjetividad, que introduciría el cristianismo. De esa forma, Platón, se ha mostrado como un gran espíritu, porque el eje sobre el cual gira lo decisivo de su idea, es el eje, sobre el cual gira la inminente revolución del mundo.

En Lutero pues, no hay más que ese poder del cristianismo, que se apronta para dar la estocada, y preparar el mundo, con el mismo protestantismo para desarrollar el capitalismo, que, a su vez, secularizaría el mundo. Pero, claro, no totalmente.

En el célebre escrito "Sobre el comercio y la usura" (1524) emprende un ataque feroz al prestamo con interés, y una serie de prácticas comerciales fraudulentas. Este escrito es de una actualidad demoledora.

El texto de Lutero, “La libertad Cristiana”, de 1520, es fundacional, y es uno de los que más efectos tuvo, fue interpretado radicalmente, por Thomas Muntzer, y otros pastores, que llevaron la libertad, hasta toda liberación de opresión, y se desató la guerra de los campesinos. Lutero no pudo, sino mediar, al principio, para después escribir el panfleto más duro, contra las hordas de campesinos. Murieron cien mil. Lutero se refugió en los príncipes, quienes además, lo habían salvado de las huestes católicas.

Lutero en ese texto, declaró que “el cristiano es libre señor de todas las cosas y no está sujeto a nadie. El cristiano es servidor de todas las cosas y está supeditado a todo”. No fue interpretado así, se lo interpretó como libre de todo, preferentemente.

“Hereje, santo, lunático, fanático, intolerante, salvador, cismático, revolucionario…han sido algunos de los nombres que le han dado a través de la historia. Sólo en las últimas décadas hemos llegado a un aprecio y consenso más compartido entre todos los cristianos del significado de este hombre, totalmente entregado a su Dios. Superó lo que parecía ser los límites de su tiempo. En este sentido fue un verdadero profeta, anunciando el juicio divino sobre las estructuras y ritos atrofiados por el tiempo y proclamando la libertad gloriosa del accionar divino en la historia humana. Nos plantea una pregunta crucial: ¿somos capaces de ser profetas de la misma cuna?, o ¿preferimos guardar lo recibido quedarnos con los pies enlodados en nuestras pequeñas historietas pasadas?”[2]

 “Lutero, en su interpretación del cristianismo, invita a que sinceramente procuremos conocernos retrayéndonos a nuestra intimidad. Vivimos en el mundo: pero conviene, para no extraviarnos en el tráfago y murmullo mundanos, que atendamos a lo que realmente somos y como nos comportamos. Paso inicial para rectificarnos ante el prójimo, ante nosotros mismos y, principalmente ante Dios. Quién procede y actúa, ausente de esta íntima concentración, carece de autenticidad, es segura víctima de lo que va aconteciendo, e incapaz de reacciones nobles, sobre todo en aquello que más íntimamente le concierne. Procede en constante sucesión de aceptaciones y rechazos, conforme a superficiales apetencias del momento”[3]
Juan Calvino

Lutero y Calvino fueron los más influyente reformadores. Max Weber, en “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, pone en el calvinismo posterior, las pautas más desarrolladas para profundizar el capitalismo, sobre todo por una interpretación errónea de la predestinación y la vida próspera.


Otro magistral ensayo, de Ernst Troeltsch, “El protestantismo y el mundo moderno”, pone énfasis en el luteranismo y el calvinismo, como goznes con el mundo burgués y el renuevo de la autoridad política.


Las vinculaciones directas entre el desarrollo del nuevo espíritu burgués y el movimiento originado por los dos reformadores protestantes es indudable hasta hoy; en los nuevos tiempos políticos neoliberales en el mundo, los protestantes y evangélicos han sido animadores consecuentes de una teología que pone énfasis, sobre todo, en la prosperidad personal, y se tiñe del espíritu empresario norteamericano; por supuesto que hace estragos en América Latina.
Enfrenta a los evangélicos a la humildad y pobreza de las mayorías, y presta ardiente apoyo al neoliberalismo; puede verse esto más radicalmente en Brasil.

El movimiento protestante y evangélico necesita de aires nuevos teológicos que lo alejen de un sistema inhumano y anticristiano como el neoliberalismo, para bucear en las fuentes de la teología de la liberación, sus continuadores, y sus nuevos aires, que lo lleven a una opción preferencial por los pobres.

No es casual, que desde el vaticano se emprenda una cruzada radical contra el neoliberalismo y sus efectos. Es que una lectura meridiana de la Biblia –antiguo y nuevo testamento- no deja dudas que un sistema económico como el que propugnan los principales países occidentales, tiene efectos catastróficos en América Latina y es condenado por las escrituras. De esa forma, los teólogos europeos o norteamericanos, no pueden satisfacer, las necesidades autóctonas. Por eso, en las iglesias protestantes añoramos un nuevo Lutero, de este lado del atlántico, o una visión más universalista del cristianismo latinoamericano, que no escatime el compromiso político por una sociedad más justa .

Claudio Javier Castelli
Octubre de 2016












[1] “El Camino a La Libertad Cristiana”, por Lee Brummel, pág.12, en “La libertad Cristiana, Martín Lutero, ediciones la aurora, 1983, Buenos Aires.
[2] Presentación, en “La libertad cristiana”, Martín Lutero, ediciones la aurora, 1983, Buenos Aires, pág. 7/8.
[3] “La libertad Cristiana: la opción para una vida auténtica”, por Luis Farré, pág. 18, en ídem.

domingo, 7 de junio de 2015

LOS PERIODISTAS Y LA VERDAD DE LAS CONVICCIONES, POR CLAUDIO JAVIER CASTELLI



(vaya este recordatorio del día del periodista, escrito hace dos años y publicado en el blog escaladaperonista.blogspot.com)



Quise ser periodista, dedicarme por entero a esa profesión y vivir de ella. Cuando vine a estudiar a Buenos Aires, en Enero de 1976, empecé a estudiar periodismo en el Círculo de la Prensa, que quedaba en la Calle Rodríguez Peña 80, y Derecho en la UBA. Terminé las dos carreras, pero el derecho pudo más por haber trabajado en Tribunales Penales, desde muy jóven.



En el derecho me movía la idea de Justicia, y en el periodismo la idea de verdad. En las dos carreras me estimulaban las convicciones de una época primada por las certezas, por sobre cualquier pretexto de ganar dinero.Fuera de algunos artículos aislados en diversos medios, generalmente de poca difusión, nunca ejercí el periodismo, pero siempre sentí, que el 7 de Junio, era también mi día, y el día en que se rememoraban siempre las convicciones de un periodismo comprometido, como el de Mariano Moreno.



No sé cuando empezó a primar en los medios la fantasía de un "periodismo independiente" de las convicciones, pero no de las empresas periodísticas. Cuando empecé a estudiar, hasta los provincianos como yo sabíamos que, o se ejercía el periodismo por convicciones o por devoción a la empresas periodística. Cada uno elegía: eran dos bandos. Pero ninguno era independiente, porque uno era dependiente de sus ideas y el otro de la empresa periodística, por supuesto esta última con vagas connotaciones de ideas abstractas, con las cuales todos podemos estar de acuerdo.Antes de entrar en la noche oscura, nuestro país tenía una historia, había libros que después no se consiguieron, y después volvieron a amanecer.
Para el periodismo de convicciones, éstas irremediablemente tenían relación directa con la política, con el pueblo, con un mundo nuevo, con la igualdad, con la libertad y con la fraternidad, y con la justicia. De ahí al peronismo comprometido con el pueblo, había un paso, pues toda su épica de resistencia, proscripciones y revoluciones, nos seducía.

Muchos años después, a mediados de los noventa, Jean Baudrillard, publicó tal vez su mejor libro "El Crimen Perfecto", el asesinato de la realidad por los medios de comunicación, había desaparecido la historia del mapa político, nada podía enhebrarse porque estaba transitado por los medios. El libro no era en realidad un libro, era el mundo que se movía debajo de nuestros pies. Las convicciones también habían desaparecido, habían caído con el "Muro de Berlín", y el neoliberalismo había impuesto su hegemonía en las ideas. Todo el periodismo neoliberal, se llamó a sí mismo "independiente". Había por supuesto excepciones: página etc.Nunca pensé que iba a asistir a una época que develara esa fantasía del periodismo independiente. Nunca pensé que volvería el periodismo comprometido con la verdad de las convicciones, por un mundo nuevo, más justo, más igualitario, más democrático y más libre. Es el periodismo militante de nuestros días. Enfrente el periodismo neoliberal que se dice "independiente·, devoto de las empresas periodísticas y de vagas ideas de república abstracta, que nunca se llevaron a la práctica. Porque en esa república o la manejan las corporaciones -la oligarquía digamos-, o la maneja el pueblo organizado.Ese periodismo neoliberal, utiliza frecuentemente otra trampa de la profesión lo "VEROSÍMIL", aquello que parece verdad, pero puede no serlo, y como parece verdad, puedo hacerlo girar como molinete de vientos de infamias creíbles, pero falaces.

Quiero decirles un muy felíz día de los periodistas, para aquellos que ejercen el periodismo comprometido con la verdad de las convicciones, el periodismo militante.

Al decir de Borges, estas reflexiones acaso no son nuevas, pero a mis -55- años las novedades importan menos que la verdad.