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sábado, 28 de marzo de 2020

PANDEMIA Y ESPIRITUALIDAD, Por Frei Betto



La vida está llena de imprevistos. En el ámbito personal, el fracaso, la pérdida de amistades, la enfermedad, la muerte. En el global, acontecimientos que ningún analista o futurólogo prevé, como la caída del Muro de Berlín y de las Torres Gemelas de Nueva York. Nadie sospechó tampoco que en pleno siglo XXI, con todos los recursos de la ciencia, la humanidad se vería amenazada por una pandemia.

¿Quién podía imaginar que vendría de China, en forma de una enfermedad contagiosa, la causa de la más profunda crisis del capitalismo desde 2008? Según el Morgan Stanley Composite Index, en pocas semanas en el mercado financiero las acciones de las bolsas de valores del mundo perdieron 15, 5 billones de dólares. ¡Más de ocho veces el PIB de Brasil en 2019!

¿Alguno de esos especuladores y megainvestigadores afectados en su bolsillo (la parte más sensible del cuerpo humano) se habrá empobrecido? Y, sin embargo, antes de la pandemia casi todos se negaban a dar su contribución para la adopción de medidas de combate al hambre y el calentamiento global.

Eso me recuerda el sitio de Jerusalén por los romanos en el año 70. Llegó un momento en que el rico ofrecía una vasija llena de oro a cambio de un pedazo de pan…

El coronavirus nos obliga a asumir una espiritualidad y una actitud nuevas ante la realidad. No hace distinciones de clase, como sí hace la gastroenteritis, que mata a millares de niños desnutridos, ni de orientación sexual, como el sida, que afectaba mayoritariamente a los homosexuales. Ahora todos somos vulnerables, aunque varíen las franjas etarias y las situaciones de riesgo.

Todos nos vemos forzados al recogimiento obligatorio. A volvernos hacia el interior de la casa y de nosotros mismos. A desasirnos. Ese abandono de las actividades de rutina y las agendas programadas nos puede sublevar o humanizar. Sublevados quedarán quienes están apegados a ciertos hábitos que, por ahora, están prohibidos, como ir al cine, al teatro, al club. En el caso de los ancianos, no podrán tener contacto con los nietos y deberán mantenerse el mayor tiempo posible en sus casas.

Los viajes aéreos se han reducido; las fronteras nacionales se han cerrado; las giras turísticas están canceladas. No nos queda otra alternativa que quedarnos quietos donde estamos. Huit-clos, entre cuatro paredes. Puede ser que descubramos, como Sartre, por qué los otros son el infierno. Y puede ser que rescatemos la convivencia familiar, el diálogo con la familia, el cuidado de la casa (todo debe ser higienizado).

Es hora de aprender a trabajar y estudiar sin salir del espacio doméstico. Ahora tenemos más tiempo para ver películas en la televisión, navegar en internet, leer buenos libros, investigar, meditar y orar.

El virus iguala a todos. Pero no nivela los caracteres. El matrimonio burgués que nunca se tomó el trabajo de entrar en la cocina o limpiar la casa ahora se ve forzado a arremangarse la camisa o correr el riesgo de que uno de sus empleados les lleve el virus al hogar. El recalcitrante no sigue las instrucciones de las autoridades sanitarias, y el egoísta compra en la farmacia todo el stock de gel de alcohol y máscaras.

Conozco una joven que se ofreció para hacerles las compras a los vecinos vulnerables de su edificio sin cobrar nada por ello. Otra distribuyó su número de teléfono para que los ancianos aislados tengan con quién conversar. Un matrimonio de abogados va en su auto todas las mañanas a buscar a su cocinera en la periferia y a llevarla de vuelta por la tarde, para evitar que use el transporte colectivo. Tres familias vecinas de un hospital decidieron preparar almuerzos para los enfermeros y médicos que doblan su horario de trabajo. En Italia, los vecinos se asoman a la ventana al caer la tarde y cantan en coro. Las iglesias, mezquitas, sinagogas, les abren sus puertas a quienes viven en la calle y necesitan cuidados higiénicos. En fin, son innumerables los ejemplos de generosidad y solidaridad en este período en que estamos todos potencialmente amenazados.

Esos gestos tienen su fuente en la espiritualidad, aunque no sea de carácter religioso. La espiritualidad es la capacidad de abrirse amorosamente al otro, a la naturaleza y a Dios. Y su mejor enseñanza en la generosidad, el secreto de la felicidad. Rico no es quien tiene todo, decía Buda, sino quien tiene necesidad de poco.

Frei Betto es autor, entre otros libros, de Fome de Deus – espiritualidade no mundo atual (Paralela/Companhia das Letras).



Traducción de Esther Perez

Copyright 2020 – Frei Betto - 

QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

lunes, 9 de marzo de 2020

ERNESTO CARDENAL (1925-2020), POETA, MÍSTICO, REVOLUCIONARIO, POR FREI BETTO


En 1987, Afonso Borges organizó como primera actividad del Proyecto Sempre Um Papo (Siempre una conversación), de Belo Horizonte, el lanzamiento de mi novela O dia de Ângelo, en el restaurante La Taberna de esa ciudad. Le conté a Afonso que el año siguiente Ernesto Cardenal iría a Minas. Afonso lo invitó a pronunciar una conferencia en el Cabaré Mineiro, un restaurante que de cabaré solo tenía el nombre y que había comenzado a ser sede de Sempre Um Papo. Cardenal, exmonje trapense, le contestó: “¿Pero en un cabaré?...”

Conocí a Cardenal en 1978, en su trinchera de guerrillero sandinista: en el fondo de una de las seis librerías que rodeaban la Universidad Nacional de Costa Rica. Ya lo admiraba por su obra. Su En Cuba, un relato de su viaje a la isla en 1970, había pasado de celda en celda en mis tiempos de cárcel en Sao Paulo, entre 1969 y 1973.

Cardenal, hijo de una de las familias más ricas de Nicaragua, prefirió no seguir el camino de su hermano Fernando, quien ingresó en la orden de los jesuitas. En 1957, el joven poeta se convirtió en monje trapense en los Estados Unidos. Durante dos años tuvo como maestro de novicios al místico y escritor Thomas Merton. Al abandonar la vida monástica, estudió teología en Medellín y en 1965 fue ordenado sacerdote en Managua. Identificado con la Teología de la Liberación, se fue a vivir a la isla paradisíaca de Solentiname, en el lago al sur de Nicaragua, donde compartía la vida comunitaria de pescadores y campesinos.

Ernesto no tenía nada de la figura estereotipada de un revolucionario. Era de pequeña estatura y hombros anchos, y tenía una manera tímida de acercarse a las personas y unos ojos vivos detrás de los anteojos blancos encima de la sonrisa suave; se diría que se trataba de un monje ingenuo y despreocupado a no ser por la boina azul, semejante a la del Che, de la que salían mechones plateados que caían sobre sus orejas y su nuca. Su chaqueta verde, sobre la sotana blanca, se parecía a la de los oficiales cubanos.

Su función en el Frente Sandinista era viajar por el mundo a fin de denunciar los crímenes de Somoza y obtener apoyo político para la causa. Le pregunté cómo conciliaba la contemplación con la actividad revolucionaria. “No se oponen. Se puede trabajar por la revolución siendo contemplativo. En el sentido tradicional, existe una dicotomía entre acción y contemplación. Pero yo vivo la contemplación en la acción”. Y añadió: “El único mensaje del Evangelio es la revolución, a la que llama Reino de Dios. Es la exigencia de superar todas las señales de pecado, injusticia y opresión, hasta que solo el amor sea posible”.

Inquirí sobre el carácter de su obra poética. “En un poema que le dediqué a Don Pedro Casaldáliga digo que escribo por la misma razón que los profetas bíblicos, que hacían de la poesía una forma de denuncia de las injusticias y de anuncio de un nuevo tiempo”.

En febrero de 1979 volvimos a encontrarnos en Puebla, México, durante la Conferencia Episcopal Latinoamericana. Cardenal convenció allí a los obispos de todo el continente de que firmaran una carta contra la dictadura somocista.

El 19 de julio de 1980 participé como invitado oficial en la conmemoración del primer aniversario de la Revolución sandinista. Allí volví a encontrarme con Cardenal, que había sido nombrado ministro de Cultura. Cinco años después participó en la Habana en el lanzamiento de Fidel y la religión, junto a Fidel, Gabriel García Márquez y Chico Buarque.

Durante la década de 1980 asesoré al movimiento sandinista, que reunía a cristianos y comunistas ateos, en las cuestiones relativas a la educación popular y la relación entre marxismo y cristianismo. Fue entonces que Cardenal me propuso que organizáramos un movimiento de jóvenes llamado MIRE (Mística y Revolución). La idea nunca prosperó, excepto en Brasil, donde el movimiento tuvo su fase más significativa a inicios de la década de 2000, y aún hoy mantiene núcleos en algunas regiones del país, principalmente en el Nordeste. La propuesta consiste en vincular la espiritualidad mística, cultivada mediante la meditación, con el compromiso de transformar la sociedad.

En su visitas a Nicaragua en 1983, el papa Juan Pablo II se negó a tenderle la mano a Cardenal, ministro de Cultura, que formaba parte de lacomitiva cortejo oficial de bienvenida. En público, lo reprendió y humilló, y en 1985 lo suspendió de sus funciones sacerdotales. El papa Francisco lo rehabilitó en 2019.

En 1994 Cardenal rompió con el Frente Sandinista por considerar que el gobierno de Daniel Ortega ya no era coherente con los principios revolucionarios ni estaba en sintonía con las ansias populares.

La última vez que nos vimos fue en La Paz, en 2008, cuando se reunieron intelectuales y artistas latinoamericanos para manifestar su apoyo al gobierno de Evo Morales.

Cardenal era un poeta consagrado internacionalmente, merecedor de varios premios literarios importantes. Uno de sus versos más famosos es el siguiente epigrama dedicado a Claudia: “Al perderte yo a ti, tu y yo hemos perdido: / yo, porque tú eras lo que yo más amaba, / y tú porque yo era el que te amaba más./ Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo: / porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, / pero a ti no te amarán como te amaba yo”.

Su poema Cántico cósmico, publicado en 1990 tiene nada menos que 600 páginas. Describe primorosamente la evolución del Universo y toda la magnitud estética de la Creación, lo que llevó al escritor Sergio Ramírez a calificar la obra de Cardenal de “poesía científica”.

La obra se inicia con estos versos: “En el principio no había nada / ni espacio / ni tiempo. / El Universo entero concentrado / en el espacio del núcleo de un átomo, / y antes aún menos, mucho menor que un protón, / y aún menos todavía, un infinitamente denso punto matemático. / Y fue el Big Bang. / La Gran Explosión.”

Y así termina su poema más extenso: “¿Y qué vemos cuando miramos el cielo nocturno? / En la noche vemos simplemente la expansión del universo. / Galaxias y galaxias y más allá galaxias y más allá cuásares. / Y más atrás en el espacio no veríamos ni galaxias ni cuásares, / un muro oscuro, antes del instante en que el universo / se volvió transparente. Y más antes, / ¿qué veríamos finalmente? / Cuando no había nada. / En el principio…”


Frei Betto es autor, entre otros libros, de A obra do artista – uma visão holística do Universo (José Olympio).

www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.


Traducción de Esther Perez

Copyright 2020 – Frei Betto - 


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.




jueves, 26 de diciembre de 2019

DECRETOS DE NAVIDAD, Por Frei Betto




Queda decretado que, en estas Navidades, en vez de dar presentes, estaremos presentes junto a los hambrientos, carentes y excluidos. Que nos disculpe Papá Noel, pero clausuradas las chimeneas, abriremos corazones y puertas a la llegada salvífica del Niño Jesús.

Por traerles a muchos más apuros que alegrías, queda decretado que las Navidades ya no nos travestirá en lo que no somos: en este verano,[1] arrancaremos del árbol de Navidad todos los algodones de falsas nieves; cambiaremos las nueces y las castañas por frutas tropicales, los renos y trineos por carros repletos de alimentos no perecederos: y si queda por ahí algún Papá Noel, que aparezca de bermudas y sandalias.

Queda decretado que, cartas de niños, solo las dirigidas al Niño Jesús, como la de Pedrito, que escribió convencido que Caín y Abel no se habrían peleado si hubiera tenido cada uno su cuarto; le propuso al Creador que nadie más nazca ni muera, y que todos vivamos para siempre; y, al ver el pesebre, prometió mandarle su abrigo al hijo desnudo de María y José.

Queda decretado que los niños, en vez de juguetes y pelotas, pedirán bendiciones y gracias, y que abrirán sus corazones para destinar a los pobres todo lo superfluo que abarrota armarios y cajones. Lo que le sobra a uno es lo que el otro necesita, y quien reparte bienes comparte a Dios.

Queda decretado que, al menos un día, desconectaremos toda la parafernalia electrónica, incluso el teléfono celular y, recogidos en soledad, viajaremos al interior de nuestro espíritu, allí donde habita Aquel que, siendo distinto a nosotros, es el fundamento de nuestra verdadera identidad. Entregados a la meditación, cerraremos los ojos para ver mejor.

Queda decretado que, despojadas de pudores, las familias tendrán al menos un momento de oración, leerán un texto bíblico, le agradecerán al Padre y Madre de Amor el don de la vida, las alegrías del año que termina, y hasta los dolores que exacerban la emoción sin que se pueda entender con la razón. La vida, finita, es un río que sabe tener el mar como destino, pero nunca cuántas curvas, rápidos y piedras habrá de encontrar en su curso.

Queda decretado que arrebataremos la espada de manos de Herodes y ningún niño volverá a ser golpeado o humillado, ni condenado al trabajo precoz y la violencia sexual. Todos tendrán derecho a la ternura y la alegría, a la salud y la escuela, al pan y la paz, al sueño y la belleza.

Como Dios no tiene religión, queda decretado que ningún fiel considerará que la suya es más perfecta que la de otro, ni arrastrará su lengua, cual serpiente venenosa, por los trillos de la injuria y la perfidia. El Niño del pesebre vino para todos indistintamente, y no hay manera de profesar que es “Padre Nuestro” si el pan no es también nuestro, sino privilegio de la minoría acomodada.

Queda decretado que toda dieta se revertirá en beneficio del plato vacío de quien tiene hambre, y que nadie dará al otro un regalo envuelto en adulación o intenciones ocultas. El tiempo que se gaste en hacer moñitos será muy inferior al dedicado a dar abrazos.

Queda decretado que las mesas de Navidad estarán cubiertas de afecto, y que, dispuestos a renacer con el Niño, trataremos de sepultar iras y envidias, amarguras y ambiciones desmedidas, para que nuestro corazón sea tan acogedor como el pesebre de Belén.

Queda decretado que, como los reyes magos, le daremos todos un voto de confianza a la esperanza, para que ella conduzca este país a días mejores. No perseguiremos nuestro propio interés, sino el de la mayoría, sobre todo el de los que, a semejanza de José y María, fueron excluidos de la ciudad y, como una familia sin tierra, obligados a ocupar un terreno donde nació Aquel que, según su madre, “despidió a los ricos con las manos vacías y colmó de bienes a los hambrientos”, y que, en el Sermón de la Montaña exaltó como “bienaventurados a los que tienen hambre y sed de justicia”.


Frei Betto es autor, entre otros libros, de Um homem chamado Jesus (Rocco).


[1] Recordar que Frei Betto vive en el hemisferio sur. 


Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto - 

QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

viernes, 6 de diciembre de 2019

IZQUIERDA, EL RESCATE DEL SUEÑO, Por Frei Betto


      

Pertenezco a la generación que tuvo el privilegio de cumplir 20 años en los años sesenta: la Revolución cubana, el Che, los Beatles, El rey de la vela, manifestaciones estudiantiles, Alegría, Alegría, Gláuber Rocha, McLuhan, la revista Realidade, Marcuse, Mayo del 68, Juan XXIII, naves espaciales, etc.

Era la generación de los sueños. “Soñar es despertarse por dentro”, nos recuerda Mário Quintana. Estábamos permanentemente despiertos. Nuestras quimeras no eran nutridas por drogas, sino por utopías.

Según la teoría psicoanalítica, todo sueño es proyección de un deseo. Nuestra generación deseaba ardientemente cambiar el mundo, instaurar la justicia social, derribar el viejo orden.

El sueño se hizo pedazos al chocar contra la realidad. La dictadura militar (1964-1985) declaró que nuestras protestas eran subversivas, y enfrentó nuestras marchas con porras y tiros. Nuestros congresos estudiantiles terminaron en las prisiones, y forzados a la clandestinidad, no nos quedó más alternativa que el exilio o la resistencia. Los verdugos laceraron nuestras utopías y colgaron nuestros ideales del pau-de-arara. Lo que era canto se convirtió en dolor; lo que era encanto, en cadáver. La roda viva se llenó de miedo, y nuestro cáliz de “vino tinto de sangre”.

Nuestros paradigmas se derrumbaron bajo los escombros del Muro de Berlín. No era el socialismo de las masas ni de los proletarios en el poder. Era el socialismo de Estado, padre y patrón, atrapado en la paradoja de agigantarse en nombre del fin inminente de la lucha de clases. El economicismo, la carencia de una teoría del Estado y de una sociedad civil fuerte y movilizada, llevaron al río de las fantasías colectivas a desabordarse por sobre los puentes de hierro de los ingenieros del sistema. El socialismo real saciaba el hambre de pan, pero no el apetito de belleza. Compartía los bienes materiales y privatizaba el sueño. Todo sueño ajeno a la ortodoxia se consideraba diversionista, amenazador.

El capitalismo, astuto, socializa la belleza para camuflar la cruel privatización del pan. Aquí todos son libres para hablar, no para comer. Libres para viajar, no para comprar los pasajes. Libres para votar, no para interferir con el poder. El Muro de Berlín cayó y todavía hoy la polvareda que levantó ofusca nuestra mirada.

Despojada de paradigmas, la izquierda es una doncella perpleja que, terminada la fiesta, no logra encontrar el camino de regreso a casa. Hay muchos pretendientes dispuestos a acompañarla, pero ella teme que la conduzcan al lecho de la violación. Ansiosa, se enrumba por el laberinto del electoralismo y se pierde en el juego de espejos que exacerban el narcicismo de quienes se maquillan en el reflejo de las urnas. Se deja arrastrar por la alternancia electoral, en la que la caza de votos y cargos atropella los ideales y los programas. Y mientras más se aproxima a las estructuras de poder, más se distancia de los movimientos populares.

Es cierto que, al asumir la administración pública, invierte en programas sociales, perfecciona el acceso a la salud, la educación, la vivienda y la cesta básica. Pero desprovista de andamios, no hace de esa masa un nuevo edificio teórico, alternativo a la globocolonización neoliberal que execra la ciudadanía y exalta el consumismo, repudia los derechos sociales e idolatra el mercado.

La marea sube –Ecuador, Chile, Argentina— pero en la playa, acostumbrados a seleccionar los peces, los pescadores están cegados por el reflejo del Sol. ¿La historia llegó a su fin?

Fuera de la izquierda no hay salida para la miseria que asola el planeta (1 300 millones de personas). La lógica del capitalismo es incompatible con la justicia social. El sistema exige acumulación; la justicia, compartir. Y no hay futuro para la izquierda sin ética, utopía, vínculos con los pobres y valor para dar la vida por el sueño.

Hoy, el socialismo ya no es solo una cuestión ideológica o política. Es también aritmética: sin compartir los bienes de la Tierra y los frutos del trabajo humanos, la mayoría de los casi 8 mil millones de pasajeros de esta nave espacial llamada Tierra, estarán condenados a una muerte precoz, sin el derecho a disfrutar lo que la vida requiere como más esencial para ser feliz: pan, paz y placer.

Le resta ahora a la izquierda despertar al sueño.



Frei Betto es autor, entre otros libros, de Paraíso perdido – viagens ao mundo socialista (Rocco).


El rey de la vela (O rei da vela) es una obra de teatro de Oswald de Andrade, unos de los principales nombres del modernismo brasileño. Aunque fue escrita en 1933, no se publicaría hasta 1937. Sin embargo, no sería hasta treinta años más tarde cuando se llevaría a escena.

Canción de Caetano Veloso.

Realidade fue una revista brasileña lanzada en 1966 que circuló hasta enero de 1976. Presentaba características innovadoras para la época: materiales en primera persona, fotos que dejaban ver al fotógrafo y un diseño gráfico poco tradicional.

Método de tortura consistente en una estructura de la cual se cuelga a la víctima.

Obra de teatro y verso de una canción de Chico Buarque.


Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto - 


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

martes, 3 de diciembre de 2019

DARSE UNA ESCAPADA, Por Frei Betto

Todo cambia. Y ahora, la sociedad cambia a una velocidad sorprendente. Antes, instituciones tales como el Estado, la religión, la escuela y la familia tenían marcos definidos. Eso le daba al ciudadano una sensación de solidez. El complejo institucional parecía tan bien entrelazado que todo intento de “darse una escapada por fuera” semejaba una aventura imprevisible o una falta de respeto a los pilares de la democracia.

Desde los tiempos tribales, las instituciones son estructuras colectivas o comunitarias que garantizan los parámetros que rigen nuestra convivencia social. Y el poder consistía en tener en las manos las riendas institucionales y la capacidad para determinar los rumbos del ordenamiento jurídico y la política económica.

Ese orden hizo implosión en este mundo unilateral hegemonizado por el neoliberalismo. Ahora tenemos jefes de Estado que atropellan los dictados constitucionales y no se comunican con la nación mediante pronunciamientos revestidos de una solemnidad protocolar, sino por redes digitales como Instagram, Twitter o Facebook. Es el caso del presidente de Brasil. Mientras que la opinión pública manifiesta su indignación por el no esclarecimiento de los asesinatos de Marielle Franco y Anderson Gomes, la escalada de desempleo, el desmontaje de la atención de salud y los recortes a la educación, el presidente prorrumpe en un discurso rabioso contra los derechos indígenas y la preservación ambiental, y profiere una anacrónica diatriba anticomunista. Quijote al revés, el mandatario se muestra indiferente a los problemas reales de la nación y abre fuego contra los molinos de viento del “globalismo” y el “climatismo”.

La cuestión se repite con la desinstitucionalización de otros campos, como el de los medios de comunicación. Hoy, cada usuario de la red digital tiene sus propias fuentes de información y su público receptor de noticias, aunque sean sobre todo fake news. No importa el hecho, lo que importa es la versión del hecho. Y no se divulga para informar, sino para desvalorizar, con ofensas y amenazas, cualquier opinión contraria.

Eso tiene impacto, porque la psicología enseña que en el corazón guardamos más las ofensas que los elogios. La emoción se sobrepone a la razón. No queremos convencer, sino vencer. La verdad es lo que afirmo, el resto es ideología.

Ese debilitamiento de las instituciones es progresivo. Es como un juego de fútbol en el que cada jugador perdiera la noción del equipo y tratara de apropiarse de la pelota como si la victoria dependiera solamente de su desempeño. ¿Por qué pasarle la pelota al compañero si el mérito recae en quien mete el gol? Todos quieren meter su gol. Se desvanece la idea de cooperación. Se burlan las reglas del juego democrático. Se ve la realidad como un vasto videojuego en el que el desafío consiste en exterminar a los adversarios y ganar la guerra. Es una coyuntura apocalíptica. Todos los avatares están convencidos de que libran la batalla final y se perpetuarán en el poder.

¿Cómo reaccionar ante tal coyuntura? ¿Cómo actuar en el marco de los parámetros democráticos si hay quienes, desde el poder, no muestran el menor respeto por ellos? Ahí reside el peligro.

Si los descontentos con la ola autocrática que corroe la democracia por dentro decidieran actuar con las mismas armas, reinaría el caos. Una vez que hacen implosión las reglas de la democracia, solo quedan la anarquía y la Ley del Talión. Como ya se advierte, de forma virtual, en las redes digitales.

De ahí la importancia de denunciar ese juego sin reglas y de reforzar y perfeccionar las instituciones democráticas, para que sean efectivamente redes de protección de la ciudadanía y de ampliación de la democracia. De no ser así, la tempestad se hará diluvio.


Freio Betto es autor, entre otros libros, de Calendário do poder (Rocco).



Traducción de Esther Perez


Copyright 2019 – Frei Betto - 


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

DEMOCRACIA Y VALORES EVANGÉLICOS, Por Frei Betto

En tiempos de Jesús ya estaba sobre la mesa la cuestión de la democracia, aunque en una región distante de Palestina: Grecia. Dominada por el Imperio Romano, Palestina era gobernada por hombres nombrados o aprobados por Roma: el rey Herodes, los gobernadores Poncio Pilatos, Herodes Antipas, Arquelao y Felipe, y el sumo sacerdote Caifás.

Lo que es nuevo en Jesús es que le da a la vieja cuestión un enfoque radicalmente diferente al de sus contemporáneos: el poder, ya objeto de la reflexión de los filósofos griegos desde Sócrates. Platón le dedicó al tema su libro La República, y Aristóteles la obra titulada Política.

En el Primer Testamento, el poder es más que una dádiva divina. Es la manera de participar del poder de Javé. Es a través de sus profetas que Javé elige y legitima a los poderosos. A diferencia de lo que sucedía en Egipto y en Roma, ninguno de ellos era divinizado por ocupar el poder. Aunque era un elegido de Dios, el poderoso seguía siendo falible y vulnerable al pecado, como ocurrió en los casos de David y Salomón. No se autodivinizaban como los faraones egipcios y los césares romanos.

Hasta en Grecia, Alejandro Magno, desesperado por mantener centrada en su persona la unidad de sus conquistas, trató de autodivinizarse y exigió que sus soldados lo adoraran.

Jesús le imprimió otra óptica a la cuestión del poder. Para él, no se trataba de una función de mando, sino de servicio. Es lo que afirma en Lucas 22,24-27: “Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige como el que sirve (…) Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.” Jesús dio el ejemplo al afirmar que “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Mc 10,41-45) y se arrodilló para lavar los pies de los discípulos.

Lo que condujo a Jesús a invertir la óptica del poder fue la siguiente pregunta: ¿a quién debe servir el poder en una sociedad desigual a injusta? A la liberación de los pobres, respondió, a la curación de los enfermos, al abrigo a los excluidos. Ese es el servicio por excelencia de los poderosos: liberar al oprimido y hacer que este también tenga poder.

El poder es una prerrogativa divina para el servicio al prójimo y a la colectividad. Tomado en sí mismo, pervierte. El individuo tiende a cambiar su identidad personal por la identidad de la función que desempeña. El cargo que ocupa pasa a tener más importancia que su individualidad. Por eso, muchos se aferran al poder, porque hace posible lo deseable. Imanta al poderoso, de modo que atrae veneración y envidia, sumisión y aplausos.

Para que el poderoso no se deje embriagar por el cargo que ocupa, Jesús propone que se someta a la crítica de sus subalternos. ¿Quién de nosotros es capaz de hacerlo? ¿Cuál es el párroco que indaga lo que los miembros de su parroquia piensan de él? ¿Cuál el dirigente de un movimiento popular que les solicita a sus dirigidos una evaluación de su desempeño en el cargo? ¿Qué político les pide a sus electores que lo critiquen? Jesús, por su parte, nunca temió preguntarles a sus discípulos lo que pensaban sobre él, y como si eso no fuera suficiente, también se lo preguntó al pueblo (Mt 16,13-20).

La cuestión del poder es el corazón de la democracia. Etimológicamente, democracia significa gobierno del pueblo para el pueblo. No obstante, en la mayoría de los países aún se mantiene es un estadio meramente representativo. Para hacerse participativa, la democracia deberá ser expresión del fortalecimiento de los movimientos populares. Un poder –el del Estado o el de la clase dominante-- solo admite límites y evita abusos en la medida en que enfrenta otro poder: el del pueblo organizado. Esa es la condición para que la democracia base la libertad individual y los derechos humanos sobre la justicia social y la equidad económica. Es falsa la democracia que concede libertad virtual a todos y excluye a la mayoría de bienes económicos esenciales como el acceso a la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, la cultura y el descanso.

Frei Betto es autor, entre otros libros, de A mosca azul – reflexão sobre o poder (Rocco).
Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto -

QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.














martes, 22 de octubre de 2019

¿TODOS SOMOS POSVERDAD?, Por Frei Betto


La respuesta es sí, si comulgamos con la angustia, con el sentimiento de frustración ante los sueños idílicos de la modernidad. ¿Quién habría dicho que la revolución rusa terminaría en gulags; la china, en capitalismo de estado; y que tantos partidos de izquierda asumirían el poder como el violinista que sostiene el instrumento con la izquierda y toca con la derecha?


¿Quién habría dicho que la especulación superaría a la producción, y que el valor intrínseco de un ser humano se desplazaría hacia los bienes que posee (y que no se reconoce su valor si no posee bienes)? ¿Quién habría dicho que tantas personas ponderadas erigirían el mercado como un dios al cual le prestan culto, y cuya mano invisible sería capaz de regular el progreso de las naciones bajo la égida de la economía?

Ningún sistema filosófico resiste, hoy por hoy, la mercantilización de la sociedad: el arte se ha convertido en moda; la moda, en improvisación; la improvisación, en agudeza. Las transgresiones ya no son excepciones, sino reglas. El avance de la informatización y la robótica, la googletización de la cultura, la telecelurización de las relaciones humanas, la banalización de la violencia son factores que nos provocan actitudes y formas de pensar pesimistas y provocadoras, anárquicas y conservadoras.

En la posmodernidad lo sistémico cede su lugar a lo fragmentario; lo homogéneo, a lo plural; lo teórico, a lo experimental. La razón delira y, disfrazada de cínica, baila al ritmo de los juegos de lenguaje. Como proclamara Nietzsche, ya “no hay hechos, solo versiones”.

En esas aguas revueltas, muchos se apegan a las “irracionalidades” del pasado, a la religiosidad sin teología, a la xenofobia servil a la Casa Blanca, al consumismo desenfrenado, a las emociones sin perspectivas.

Ya no se buscan grandes relatos, paradigmas históricos, valores universales. Ahora sopla el viento de la “servidumbre voluntaria”, en palabras de La Boétie, y muchos se arrodillan ante los avatares, convencidos de que la ley de la fuerza debe primar sobre la fuerza de la ley.

Para la posverdad, la historia llegó a su fin, y lo que nos resta es adecuarnos al tiempo cíclico. Ahora, el ocio se reduce a mero hedonismo, y la filosofía a un conjunto de preguntas sin respuestas. Lo que importa es la novedad, las candilejas, el invencible Iron Man. Ya no se advierte la diferencia entre lo urgente y lo importante, lo accidental y lo esencial, los valores y las oportunidades, lo efímero y lo permanente.

La estética se hace esteticismo. Y lo que vale es el adorno, la moldura, y no la profundidad o el contenido. Tendemos a ser rehenes de la de la exteriorización y los estereotipos.

Para la posverdad, que se aferra a la razón cínica como Diógenes a su lámpara, ya no hay pensamiento crítico. Prefiere, en este mundo conflictivo, ser espectadora y no protagonista, observadora y no participante, público y no actor.

La posverdad duda de todo. Es cartesianamente ortodoxa. Por eso no cree en nada ni en nadie. Como la serpiente Uróboros, se muerde la cola. Y se refugia en el individualismo narcisista. Se basta a sí misma, indiferente a la dimensión social de la existencia.

La posverdad lo desconstruye todo. Sus postulados son ambiguos, desprovistos de raíces, invertebrados, sensoriales y apáticos. Prefiere el shownalismo al periodismo.

El discurso de la posverdad es laberíntico, descarta paradigmas, y su bagaje cultural coloca en el mismo nivel a artistas y autores clásicos y a arribistas que han alcanzado 15 minutos de fama.

La posverdad no tiene memoria, abomina el ritual, la liturgia, el misterio. Como considera inútil toda pasión, ni ríe ni llora. Su visión del mundo es una colcha de retazos infestada de subjetivismo.

La ética de la posverdad detesta los principios universales. Es la ética de la ocasión, la oportunidad y la conveniencia. Camaleónica, se adapta a todas las situaciones.

La posverdad transforma la realidad en ficción y nos remite a la caverna de Platón, donde las sombras tienen más importancias que nuestro ser, y nuestras imágenes priman sobre la existencia real.


Frei Betto es autor, entre otros libros, de Calendário do Poder (Rocco).


Traducción de Esther Pérez

Copyright 2019 – Frei Betto - 

QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

lunes, 7 de octubre de 2019

LA AMAZONIA, EL ROSTRO ECOLÓGICO DE DIOS, Por Frei Betto

   

El Sínodo de la Amazonia, convocado por el papa Francisco para octubre, tendrá lugar en Roma, una decisión equivocada del Vaticano, porque fue convocado inicialmente para celebrarse en el corazón de la selva. Allí se debatirá de más asuntos que de la presencia de la Iglesia Católica en esa región interconectada y cada vez más violenta y desigual.

El bioma amazónico abarca nueve países y ocupa más de 7 mil millones de kilómetros cuadrados habitados por 34 millones de personas, de las cuales 3 millones son indígenas que hablan 340 idiomas diferentes. Allí, cada metro cuadrado tiene más diversidad que cualquier otro lugar del planeta. El bioma posee tres tipos de ríos: los de superficie; el subterráneo, conocido como “alter do chao”; y los “ríos voladores”, así llamados porque acumulan vapor en la atmósfera y lo distribuyen en forma de lluvia por toda la América del Sur.

La Amazonia tiene una gran relevancia en el ciclo del carbono, ya que lo absorben sus miles de millones de árboles e impiden su liberación en la atmósfera en forma de gas. Reduce así el calentamiento de la Tierra.

Las cuatro dádivas de la región son: pueblos que saben vivir de la selva y en la selva sin amenazarla, el ciclo de las aguas y del carbono, la biodiversidad y la regulación del clima.

Según el papa Francisco, “los pueblos amazónicos originarios nunca han estado tan amenazados en sus territorios como en la actualidad”. Con su sabiduría ancestral, ellos nos enseñan a relacionarnos con la naturaleza, los demás seres humanos y Dios. No obstante, ahora son víctimas de asesinatos, expulsiones de sus tierras, la actividad de los acaparadores de tierra y las mineras, la deforestación y la prohibición de reunirse y organizarse.

La Iglesia está consciente de que si ahora defiende la causa indígena, que tiene tantos mártires, por otro lado aún no se ha liberado de la influencia del proyecto colonizador que imperó en el pasado. El Sínodo busca justamente implantar una Iglesia poscolonial y solidaria, con rostro amazónico e indígena. Para la Iglesia, la región es mucho más que un lugar geográfico; es también un lugar teológico, en el que se transparenta la faz del Dios creador.

No hay modo de mantener la floresta en pie sin la sabiduría de los pueblos que la habitan. El “capitalismo verde” no sirve, porque se rige por las leyes del mercado y busca patentar principios y esencias, privatizar el agua y promover la piratería de los saberes populares.

Los pueblos indígenas conservan una sintonía holística con el Cosmos. Sus sentidos aguzados mantienen un diálogo permanente con la naturaleza. Conocen cada ruido, predicen la llegada de la lluvia o la seca, identifican los recursos medicinales de las plantas. El indio no es un individuo en la naturaleza. Su cuerpo, el territorio que habita y la naturaleza forman una unidad.

Los indígenas respiran una cultura que se traduce, de hecho, en una espiritualidad de la reciprocidad. Con ritos y fiestas, celebran la exuberancia de la naturaleza y exorcizan los espíritus malignos. Sin recurrir a la escritura, transmiten de generación en generación la cultura del cuidado de la floresta y del respeto a todos los seres vivos.

Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino un don gratuito de Dios en el que descansan sus antepasados, y un espacio sagrado con el que interactúan para preservar su identidad y sus valores.

Pero se ven sometidos a serias amenazas debido a una concepción equivocada del desarrollo y la riqueza, que les codicia las tierras para implantar proyectos extractivos y agropecuarios, indiferente a la degradación de la naturaleza y a la destrucción de sus culturas.

En la Amazonia se manifiestan cinco grandes síntomas de la crisis planetaria: a) el cambio climático; 2) el envenenamiento del agua; 3) la pérdida de la biodiversidad; 4) la degradación de la calidad de la vida humana y de la naturaleza; 5) los conflictos sociales marcados por la violencia y los asesinatos.

La convocatoria del Sínodo Panamazónico por el papa Francisco es una buena nueva para toda la humanidad.


Frei Betto es autor, entre otros libros, de A obra do artista – uma visão holística do Universo (José Olympio).



Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto - 


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.




lunes, 9 de septiembre de 2019

LA ECONOMÍA DE FRANCISCO, Por Frei Betto


El papa Francisco celebrará en Asís, Italia, del 26 al 28 de marzo de 2020, un encuentro mundial para repensar la economía global. Se invitará a jóvenes economistas de hasta 35 años de edad, empresarios y militantes de movimientos comprometidos con los cambios sociales.

Según Francisco, hay que buscar “una economía diferente, que haga vivir y no mate, incluya y no excluya, humanice y no deshumanice, cuide de la Creación y no la deprede. Un evento que nos ayude a estar juntos y conocernos, y que nos lleve a establecer un ‘pacto’ para cambiar la economía actual y darle un alma a la economía del mañana”.

En la encíclica Laudato si, Francisco escribió: “Subrayé que hoy, más que nunca, todo está íntimamente conectado, y la salvaguarda del ambiente no puede separarse de la justicia para con los pobres y la solución de los problemas estructurales de la economía mundial. Por tanto, es necesario corregir los modelos de crecimiento incapaces de garantizar el respeto al medio ambiente, la protección de la vida, el cuidado a la familia, la equidad social, la dignidad de los trabajadores y los derechos de las generaciones futuras”.

Francisco afirmó en la convocatoria: “Queridísimos jóvenes, sé que son capaces de escuchar con el corazón los gritos cada vez más angustiosos de la Tierra y de sus pobres que claman por ayuda y responsabilidad, o sea, por alguien que responda y no se vuelva hacia el otro lado”.

Asís, la tierra de San Francisco, pionero de la crítica al capitalismo naciente y aliado de los más pobres, es la ciudad más adecuada para celebrar este evento, porque durante siglos fue “el símbolo y el mensaje de un humanismo de fraternidad”, dijo el papa. Juan Pablo II la eligió como emblema de una cultura de paz, y Francisco la considera un lugar que inspira una nueva economía.

Para el líder católico, es necesario “corregir los modelos de crecimiento incapaces de garantizar el respeto al medio ambiente, la aceptación de la vida, el cuidado de la familia, la equidad social, la dignidad de los trabajadores y los derechos de las futuras generaciones”.

Los interesados en el evento pueden inscribirse en el sitio http://francescoeconomy.org/ hasta el 30 de septiembre. También a través del sitio se podrán seguir todos los preparativos y, en marzo, la realización del encuentro.

En Asís habrá talleres, eventos artísticos y plenarias con renombrados economistas, especialistas en desarrollo sostenible, empresarios comprometidos con la búsqueda de una economía alternativa al capitalismo neoliberal que profundiza la desigualdad social y la devastación ambiental.

Ya han confirmado su presencia los premios Nobel Muhammad Yunus, conocido con “el banquero de los pobres”, y Amartya Sen, profesor de filosofía y economía en Harvard (EE.UU.) y Cambridge (Reino Unido). Participarán también especialistas en desarrollo sostenible y economía solidaria, como Bruno Frey, economista suizo; el músico y escritor brasileño Tony Belotto; Carlo Petrini, el italiano fundador de Slow Food; Kate Raworth, economista inglesa; Jeffrey Sachs, economista estadounidense interesado en las causas de la pobreza; la india Vandana Shiva, directora del Fórum Internacional sobre Globalización; y Stefano Zamagni, economista italiano.

No se trata de un evento en el que pocos hablan y muchos escuchan. El objetivo es promover intercambios entre teoría y práctica, a fin de elaborar una propuesta alternativa a la economía hegemónica, que genera exclusión social. Francisco espera que el encuentro trace las líneas generales de una economía justa, sustentable e inclusiva. En varios países, incluido Brasil, ya se vienen reuniendo grupos de trabajo.

Entre los inscritos seleccionados, se invitará a 500 jóvenes al pre-evento programado para el 24 y 25 de marzo de 2020 en Asís.

El modelo económico vigente en la mayoría de las naciones ha fracasado para 2/3 de la humanidad. Según Yuval Noah Harari en 21 lecciones para el siglo XXI, “hoy el 1% más rico es dueño de la mitad de la riqueza del mundo. Y lo que es aún más alarmante, las 100 personas más ricas poseen, en conjunto, más que las 4 000 millones más pobres” (p. 104).


Frei Betto es autor, entre otros libros, de Reinventar a vida (Vozes).

Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto -


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

viernes, 23 de agosto de 2019

LA NATURALIZACIÓN DEL HORROR, Por Frei Betto


En 1934, el embajador José Jobim (asesinado por la dictadura, en Río, en 1979) publicó el libro Hitler e os comediantes (Hitler y los comediantes) (Editora Cruzeiro do Sul). El texto describe el ascenso del líder nazi recién electo y la reacción del pueblo alemán ante sus abusos. No se creía que iba a implantar un régimen de terror. “No le gustan los judíos”, decían, “pero eso no debe ser motivo de preocupación. Los judíos son poderosos en el mundo de las finanzas, y Hitler no está loco para hostigarlos”. Y todos sabemos cómo terminó el asunto.

Estoy seguro de que Bolsonaro sabe lo que quiere, y de que tiene un proyecto a largo plazo para Brasil. Adopta una estrategia bien estructurada. Enumero 10 de sus tácticas más obvias:

1. Despolitización del discurso político, al que impregna de moralismo. Jamás demuestra preocupación por la salud, el desempleo, la desigualdad social. Su mira no es el negocio al por mayor, sino la venta al detalle: video con “lluvia dorada”;[1] película de la “Bruna surfistinha”;[2] kit gay (que nunca existió);[3] protección de la moral familiar, etc. Eso llega a la gente común, más sensible a la moralidad que a la racionalidad, a las costumbres que a las propuestas políticas. Como dijo un evangélico: “Voté por Bolsonaro porque el PT iba a hacer que nuestros hijos se convirtieran en gays”.

2. Apropiación del cristianismo, convenciendo a la opinión pública de que fue ungido por Dios para poner en orden a Brasil. Su nombre completo es Jair Mesías Bolsonaro. En hebreo, Mesías significa “ungido”. Y Bolsonaro se cree predestinado. Hoy por hoy, 1/3 de la programación televisiva brasileña está a cargo de iglesias evangélicas pentecostales o neopentecostales. Todas a favor de Bolsonaro. A cambio, este aumenta sus privilegios, como la exención de impuestos y la multiplicación de las concesiones de radio y televisión.

3. Superposición de su discurso, desprovisto de fundamentos científicos, a los datos probados de las ciencias, como prohibir que el término “género” aparezca en los documentos oficiales y dar oído a quienes defienden que la Tierra es plana.

4. Adopción de leyes que puedan producirle al ciudadano común la sensación de que “ahora soy más libre”, como las de conducir sin cartera, reducir los radares, permitir que los infantes viajen en auto sin asientos especiales, etc.

5. Privatización del sistema de seguridad pública. Mejor que gastar en fuerzas policiales y ampliación de las prisiones es posibilitar que cada ciudadano “de bien” posea y porte armas, y tenga derecho a dispararle a cualquier sospechoso. Y, carente de escrúpulos, cuando le preguntaron qué tenía que declarar sobre la masacre de 57 presos (bajo custodia del Estado) en el presidio de Altamira, respondió: “Pregúnteles a las víctimas”.

6. Eliminación de todos los obstáculos que puedan dificultar el aumento de las ganancias de los grandes grupos económicos que lo apoyan, como el agronegocio: exención de impuestos, subsidios a puñados, suspensión de multas, desactivación del Ibama,[4] establecimiento de una diferencia entre “trabajo análogo a la esclavitud” y trabajo esclavo y permitir su práctica, luz verde a la deforestación y la invasión de tierras indígenas. A estos se les considera parias improductivos que ocupan desproporcionadamente un 13% del territorio nacional e impiden la explotación de la riqueza que contiene, como el agua, los metales preciosos y las plantas de interés para las industrias de productos farmacéuticos y cosméticos.

7. Profundización de la línea que divide a quienes lo apoyan de quienes lo critican. Demonización de la izquierda y los ambientalistas, amenaza de nuevas leyes y decretos contra la libertad de expresión que desgasta al gobierno (The Intercept Brasil), injerto de la xenofobia en el sentimiento nacional.

8. Alineamiento acrítico y de vasallaje con la derecha internacional, en especial con Donald Trump, y total modificación de los principios de isonomía, independencia y soberanía que rigen, desde hace décadas, la diplomacia brasileña.

9. Naturalización de los efectos catastróficos de la desigualdad social y el desequilibrio ambiental, con lo que se exime de atacar sus causas.

10. Por último, deslegitimación de todos los discursos que no armonizan con el suyo. En El orden del discurso (2007), Michel Foucault alerta sobre los sistemas de exclusión de los discursos: censura, segregación de la locura y voluntad de verdad. El discurso del poder se considera dueño de la verdad. No es casual que en su campaña electoral Bolsonaro adoptara como aforismo el versículo bíblico “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8,32). La verdad son él y sus hijos. Su discurso es siempre impositivo, el de alguien que no admite la crítica.

Durante la campaña electoral, la empresa BS Studios, de Brasilia, creó el videojuego Bolsomito 2K18. En él, el personaje que representaba a Bolsonaro acumulaba puntos a medida que asesinaba a militantes LGTB, feministas y del MST. En la página de Steam, la descripción del juego: “Derrote los males del comunismo en este juego políticamente incorrecto y sea el héroe que librará a una nación de la miseria. Prepárese para enfrentar los más diversos tipos de enemigos que pretenden instaurar una dictadura ideológica criminal en el país. Porrazos y risas a montones”. Ante las protestas, la Justicia obligó a la empresa a retirar el juego del aire.

Pero el gobierno es real. Propaga el horror y ve en quien se opone a él el fantasma del comunismo.


Frei Betto es autor, entre otros libros, de A mosca azul – reflexão sobre o poder (Rocco).


[1] El presidente brasileño publicó un video en el que se ve a dos hombres practicando una lluvia dorada en el carnaval de Brasil.

[2] Película basada en la autobiografía de una exprostituta brasileña.

[3] Noticia falsa difundida por Bolsonaro durante la campaña electoral según la cual su oponente del PT promovía la homosexualidad en las escuelas. 

[4] Instituto Brasileño del Medio Ambiente.

www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

Traducción de Esther Perez


Copyright 2019 – Frei Betto -

QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 



Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.