sábado, 27 de octubre de 2018

LA PASADA ÉPOCA DE LA IMAGEN EN EL MUNDO, Por Claudio Javier Castelli para Vagos y Derecho





A tres años y algo más de un mes de la difusión en el mundo de la foto en las playas turcas de, Aylan Kurdi, una demudada imagen como aquella de la niña vietnamita desnuda huyendo de las bombas en la década del 60. Ambas conmovieron al mundo. Ambas nos interpelan hoy. Ambas reparten limosnas de piedad, como la moneda del burgués que deja en la mano del mendigo. Ambas hoy no escandalizan a nadie. ¿Tendría que escandalizarse alguien? 

La última mereció dos textos periodísticos fundamentales de Horacio González y José Pablo Feinmann: "Crisis del humanismo", del primero: http://vagosperonistas.blogspot.com/2015/09/crisis-del-humanismo-por-horacio.html y, "Sobre el humanismo", del segundo: http://vagosperonistas.blogspot.com/2015/09/crisis-del-humanismo-por-horacio.html 

Sendas notas dejaban entrever el orgullo por una realidad latinoamericana y argentina muy diferente de la europea. 

Pero hoy todos nos hemos igualados en miserias, sometimiento, carencias de libertad y ausencia de futuro. 

Feinmann pedía migajas de victoria al final de la nota, mendrugos de celebración: "Conseguir que todo sea menos brutal. Incomodarlos. Hacerles saber que sí, que acaso ganen otra vez, pero que no nos engañan. No luchan por nada trascendente. Ni por la libertad, ni por la democracia, menos aún por los derechos humanos. Mienten. Luchan por la buena salud de sus billeteras. Por el dinero y por el poder, aliados eternos"(...) "Cada paso que demos contra ella será un triunfo. Cada pequeña dificultad que le opongamos. Cada lugar donde no los dejemos entrar. Cada vida que salvemos. Cada una de estas cosas será un triunfo. Un pequeño “palacio de invierno” que no esconde a Stalin en sus entrañas. Porque no tomaremos el poder y Stalin es fruto del poder. ¿Qué poder podríamos tomar? En este mundo globalizado, en este mundo sometido al espionaje del Big Brother Panóptico, no hay Palacio de Invierno. No está en ninguna parte. El poder, en cambio, está en todas. Que cada vez esté en menos será el objetivo de nuestros pequeños-inmensos triunfos. De nuestros pequeños-inmensos sueños".

No puedo sino mirar estos párrafos con nostalgia y envidia porque fueron escritos en una época que aun dejaba una hendija hacia el futuro, una hebra de esperanza. 

¿Qué tienen la noche y la soledad en lejanas oficinas céntricas en Buenos Aires de fines de la segunda década del Siglo XXI?. 

Es la vivacidad de ciertos barrios de Buenos Aires. El resplandor de ciertos rostros juveniles. La incolumidad de ciertas decisiones. 

El temor, la falta en barrios de casas bajas y desgarbadas. 

Los pasos apurados de madres y tías. 

¿Qué tiene la época? 

El ethos de todos nosotros.

Alguien apura su copa y deja el bar vacío. No hay entonces mozos, ni bandejas.

Debajo de una luz atronadora un abogado penalista sin pleitos fija la lectura sobre el párrafo: "El ingeniero es quien más alejado está del pensamiento jurídico romano.El conseguirá, sin duda, que su economía obtenga el derecho que le corresponde, un derecho en donde las fuerzas y los rendimientos ocupen el puesto de las personas y las cosas" -Pág.307-. Más adelante: "La dictadura del dinero progresa y se acerca a un punto máximo natural, en la civilización fáustica como en cualquier otra. Y ahora sucede algo que solo puede comprender  quien haya penetrado en la esencia del dinero. Si este fuese algo tangible, su existencia sería eterna. Pero como es una forma del pensamiento, ha de extinguirse tan pronto como haya sido pensado hasta sus últimos confines el mundo económico, y ha de extinguirse por falta de materia" -Pág.308-. Pero, llegado este punto, el dinero se halla al término de sus éxitos y comienza la última lucha, en que la civilización recibe su forma definitiva: la lucha entre el dinero y la sangre. El advenimiento del cesarismo quiebra la dictadura del dinero y de su arma política la democracia"- Pág.309-. 

Proféticas resultaron estas palabras en el fondo del Siglo XX. Sangriento fue el resultado.

Esos párrafos son de Oswald Spengler, en "La Decadencia de Occidente", Tomo IV, últimas páginas.

"Un poder solo puede ser derrocado por otro poder y no por un principio" -Ibid, pág. 309-. 

Al poder financiero no lo vamos a derrotar con principios. 
Si entendemos esto último por el cristianismo casi no ofrece resistencia. 

La soledad del Papa en el Vaticano es como la de los predicadores en las plazas, predicando en el vacío.

Pero amo los predicadores de las plazas se cifra en ellos Juan el Bautista: "voz que clama en el desierto".

El calvinismo -que no dice lo que realmente dijo Calvino- y el pentecostalismo se preocupan por el aborto y los matrimonios gay y arrojan a sus hijos a la selva impiadosa capitalista y acumulativa.

El cristianismo evangélico se parece tanto al capitalismo neoliberal. Se invirtieron los términos: el catolicismo es de avanzada.

No hay principio alguno que pueda oponerse al Poder Financiero. Solo se puede oponer otro poder pero no el que vislumbraba Spengler, aunque sí de cepa cesareana.

El populismo tendrá que ser implacable. Las fantasías centristas frente al poder tiránico del dinero serán fácilmente neutralizadas.

Claro que es fácil también decir todo esto. Pensarlo. Pero hay que pensarlo, si pretendemos futuro para nosotros y nuestros hijos.

Estas palabras parecen brutales pero no lo son tanto. Es Perón tratando organizar la comunidad. Es Jesús expulsando a los mercaderes del templo.

Hay una fantasía que cubre de evasivas a muchos de nosotros. Que es la de modernidad. Tecnologías digitales. Una oportunidad para actualizar el Peronismo. 

Nada parece más real que un gobierno peronista disciplinador del mercado financiero y del capitalismo salvaje frente a los vientos del peronismo neoliberal.

En diversos textos, León Pomer dice que "el capitalismo no se puede abuenar". Vale la pena seguir intentándolo pero cada vez con mano más firme.

Hay que seguir pensando concomitantemente una salida del capitalismo que es sinónimo de muerte y desolación. No sabemos bien que es. Pero eso que pensábamos no es más. Eso que se designaba con el nombre de socialismo ya no es más.

El abogado penalista sin casos  toma otro libro y leé: "la acción de una libra esterlina es la base del imperialismo brítánico" -Pág.61-. Más adelante -Pág.101-: "El capital financiero es una fuerza tan considerable, tan decisiva, podría decirse, en todas las relaciones económicas e internacionales, que es capaz de someter, y en efectos somete, incluso a Estados que gozan de la independencia política más completa". Y, en la Pág. 149: "El imperialismo es la época del capital financiero y los monopolios, los cuales introducen en todas partes la tendencia  a la dominación y no a la libertad".

Lenin, "El imperialismo, etapa superior del capitalismo", editorial Anteo. Fue escrito en Zurich, en la primavera de 1916.

¿Qué humanismo podemos repartir entre nuestros hermanos en la época del capital financiero sin límites dominando nuestra patria?

Podemos profundizar sobre el giro linguístico en filosofía. 

No es que uno no deba beber un vino mansamente con sus familiares o amigos. 

No es que uno no pueda escuchar "La calle del agujero en la media", del Cuarteto Cedrón. 

Pero es la intimidad en los bares de Buenos Aires. 

Son las conversaciones y confesiones de los amigos y amigas. Es un malestar en la cultura ciudadana.

El abogado penalista sin casos bucea en otro libro -ya es madrugada-: "Lo gravísimo es que todavía no pensamos; ni aún ahora a pesar que el estado del mundo da cada vez más que pensar" -Pág.14-. Y más adelante: "Esto quiere decir ahora: que todavía no hemos entrado en presencia ni dentro del ámbito de aquello que por sí propio exige ser meditado en un sentido esencial"-Pág.15-. Heidegger, ¿Qué significa pensar?, Caronte Filosofía.

Ahora la copa de vino recobra un color sutil y penetrante. La tapa del libro es negra y en la mesa se pierde entre otros tantos acaso inútiles de una época donde todo se ha echado a perder.

"Para que bebamos la rubia cerveza del pescador de Schilthigheim", el verso de Tuñon. 

¿Por qué la lucidez es poética y el pensar siempre es indigente de una época indigente que arroja indigentes por todos lados?. Entonces uno sube el volumen del Cuarteto Cedrón: "Palabras sin importancia", de Homero Manzi y el Tata.

¿Enfrentaremos los poetas el poder del dinero, al poder financiero? 

Los políticos en todos lados juegan al ludo.

Como en aquella Residencia Universitaria donde al terminar de almorzar la máxima alegría antes de zambullirnos en los libros era jugar al Tute Cabrero.

Hay que estar fuertes. No sabemos la deriva de todo esto. 

Durante siglos la tragedia de Antígona, de Sófocles, fue un licor estimulante de los filósofos, artistas y poetas. 

Extraño, la valentía de una mujer durante siglos donde los derechos de la mujer eran muy pocos. 

Ninguna  otra tragedia influyó en el pensamiento de Hegel, más que esa.

Cuando finalizaban las páginas de la noche del viernes leyó: -¡Oh, animales míos, respondió Zaratustra, seguid parloteando así y dejad que os escuche! Me reconforta que parloteéis: DONDE SE PARLOTEA, ALLÍ EL MUNDO SE EXTIENDE ANTE MÍ COMO UN JARDÍN" -Pág.299, 

"Así habló Zaratustra", Friedrich Nietzsche. 

Fin.


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