martes, 17 de septiembre de 2019

SINFONÍA NOCTURNA, Por Claudio Javier Castelli (") para Vagos y Derecho (Taller Literario)


Hay una sentencia borgeana en la literatura argentina: la reticencia sentimental. 

Ha hecho estragos. Todos deben limitar los sentimientos e intelectualizar o, lo que es peor, nombrar sin metáfora, el mero nombrar casi narrativo. Y en soliloquio. 

Los tres poemas más deslumbrantes de la poesía argentina los escribió, Enrique Molina: “Alta marea”, “El pasajero de la habitación nro. 23”, y “El desamparo junto a un muro”. Los tres moran en infinita soledad, desolación y romanticismo. 

En agosto, de 2017, estaba releyendo “El desampara junto a un muro”, cuyos versos finales dicen: 



“en la desamparada callejuela donde, contra el muro, 

una pareja se desvanece en el aire sin socorro 

en una interminable cacería”. 



He acentuado la palabra cacería, la empleé en las redes (Twitter, Facebook, grupos de Whatsapp), y en un comentario a una nota de Horacio González, en la prestigiosa revista digital de Cultura y Política “latecl@eñe”,  referente al entonces reciente caso Maldonado, y específicamente para señalar la desaforada persecución de la Gendarmería sobre el grupo que solidariamente compartía Santiago Maldonado. Hasta ese momento nadie había empleado la palabra cacería para referirse al hecho de la persecución judicial, ese sábado, Sandra Russo la empleó en la contratapa de página, en días todo el país se refería a esa persecución como una “cacería”, hasta Cristina lo hizo. 

Más allá del hecho trágico, de desaparición de persona, y homicidio calificado del hecho. Lo cierto que la palabra “cacería” empleada como adjetivo a la persecución de Gendarmería le daba un tono de irrefrenable, impiadosa, y avasallante  intervención del Estado y del Ministerio de Seguridad dirigido por Patricia Bullrich; pero de alguna manera la potencia de la palabra se debía a la potencia de la palabra utilizada en el final del poema “El desamparo junto al muro”, por Enrique Molina, y por él fue motivada en mi memoria, y en mi caleidoscópica opinión en el acontecimiento periodístico para describir el cruento hecho. 

“cacería”. Las feministas abominan usar cacería para referirse a la relación de amor y deseo entre un hombre y una mujer. Sería machista. Pero Enrique Molina la emplea para la relación recíproca de amor y deseo de un hombre a una mujer o una mujer a un hombre. Y no me parece equivocado. 

El amor, el deseo romántico está devaluado. Al finalizar la obra de teatro: “Eva Perón resucitada en los tiempos del rencor”, de Vicente Zito Lema y dirigida por él, en el Centro Cultural “Padre Múgica”, en la calle Piedras, el poeta y dramaturgo (y abogado) Zito Lema además de agradecer al caluroso público presente, entre quien se encontraba el escriba se refirió con cierto desdén “a los poetas que escriben versos románticos a las mujeres”. 

Esta última circunstancia, nimia en el acontecimiento conmovedor presenciado, hubiera pasado desapercibido si el escriba no fuera un ser infinitamente romántico, quien se sintió aludido, porque entre otros temas les dedica versos románticos a las mujeres. Lamento no compartir el juicio con tan honroso y admirable autor y poeta, pero creé que es una derivación de la sentencia borgeana. Si hay reticencia sentimental dediquemos los versos a la política nacional y popular. No es que esté mal. Está perfectamente justificado pero porqué el desdén por las relaciones amorosas y las redes de imágenes y metáforas y meras palabras a ellas referidas. 

Perdón ¿hay algo más trascendente que el transitar juntos con la relación amorosa, cualquiera sea: novio/a/e. No era la de Evita misma una inmensa historia de amor con el General, no lo fue la reciente que asistimos todos de Néstor y Cristina?. 

Repetimos lo que está mal es desvalorizar el desborde romántico porque es la raíz de todo este universo histórico social y cósmico; lo que está más allá de lo cósmico queda en cada uno. Y queda en cada uno si el amor y deseo romántico es de un hombre a un mujer, de una mujer a un hombre, de mujer a mujer, de hombre a hombre, de trans a su pareja, tanto transitoria como permanentemente. 

En los noventa ocurrió todo inclusive “los lentos atardeceres de verano”. Un atardecer de esos, digamos, febrero de 1992, fue a visitar al poeta, Enrique Molina. Había publicado su primer libro de poemas de una trilogía, que 26 años después publicó completa; pero además tenía una inmensa curiosidad: cómo es que un poeta que habiendo vivido la vida tan intensamente había llegado hasta los 82 años. El escriba, acuciado por las palabras, el alcohol, las noches, las mujeres, las drogas y el sorpresivo resplandecer de las mañanas, estaba abrumadoramente curioso. Molina lo trató como un viejo amigo –y así le puso en la dedicatoria de la obra poética- por el conocimiento que tenía de su vida y obra y por la enorme afinidad que habían tenido: 



“la pasión de vivir, Castelli, vuela una mosca y para mí es una revelación” 



Fue el reformador  Juan Calvino, quien dijo que la ceremonia de la Santa Cena en las iglesias protestantes –Comunión entre los católicos- es un “anticipo del Banquete Celestial”. Un "anticipo del Banquete Celestial" es también vivir la vida sorprendiéndose del metal que retiñe, del brillar de cada cosa, de la revelación que es cada instante de nuestra existencia. "Anticipo del Banquete Celestial" es vivir la vida como la vivió el poeta Enrique Molina, y como modestamente el escriba realiza con rudimentos artesanales en el “macondo porteño”. 

Creé que en gran medida por el deslumbramiento que le provocaba y provoca la poesía de Molina, y unas cuantas cosas más, por ejemplo, que “sin antisicóticos no hay esperanza”, frase que siempre repitió el escriba, es que éste, sobrevivió a las noches larguísimas de los 90. 

Una noche de 1992 fue en compañía de su amiga Silvana (una mujer muy linda y muy formal) a presenciar un recital de Mercedes Sosa en el Gran Rex. La "Negra", que el próximo 4 de Octubre se cumplen diez años de su fallecimiento, presentaba el Compact “Sino”. Para el escriba Mercedes sosa era la cantante popular imbuida en su propia vida desde muy chico. La había visto cantar en su pueblo por primera vez en 1967, cuando tenía 9 años y había sido cautivado por su voz que siguió escuchando siempre en los programas de folclore de la radio del pueblo que iba a sintonizar en los atardeceres en las barrancas del Paraná, con una Hitachi de un solo auricular. 

Pero esa noche al finalizar el hermoso recital pretendía reunirse con la acompañante en una pizzería de Corrientes para comentar el evento. No pudo ser. Silvana se quería volver –creo que era un Jueves- para levantarse temprano para sostener la “carrerita judicial”, Fue eso, o reticencia borgeana o cristiana. 

Hay una deriva muy fuerte en la clase media que es la “carrerita profesional”, a los pies de la misma se suelen dejar los buenos sentimientos, los sentimientos verdaderos. Pero, en fin, no está mal que uno tenga su vocación de carrera profesional (a juicio del escriba hace estragos en la clase media), el tema es ¿qué deja uno a sus pies?. El escriba ya había arrojado los dados en la carrera judicial durante mediados de los setenta y hasta fines de los ochenta, y había visto de ella lo que Benedetto Croce había caracterizado de una época en Italia: “Una mezcla de policía y sacristía”. Ya había renunciado y trabajaba en el Banco Central República argentina, en delitos económicos. 

Esta pequeña digresión carreril está justificada porque el escriba estaba profundamente enamorado de Silvana. Supongo que a ella le causaba vértigo la azarosa vida de aquel entonces. No pudo ser. Pero esa mujer fue persistente en la memoria. Tampoco pudo ser la pizza después del recital. 

Dos años antes había asistido, creo que también en el Gran Rex, esta vez con Ana, y una pareja amiga, a presenciar un recital de Mercedes. El año 1990 fue un hermoso año en la memoria del escriba, la canción de Soda, los recitales en Obras de Los Redondos, en fin. Al final del recital de Mercedes como siempre quería ir a una pizzería de Corrientes a comentar el recital. No lo dijo pero un recital de Mercedes era como el absoluto, la realización de la belleza. No pudo ser. Mis amigos y amigas tenían una sorpresa: asistir a un recital de Roberto Goyeneche por la noche tarde en un bar porteño. se negó. No podía ver en una misma noche a los dos máximos cantores populares. Era una noche pantagruélica, como los excesos de "La Gran Comilona" –de Marco Ferreri-. Lo que no puedo entender hoy es que en aquella época estaba cruzada por excesos la vida del escriba, pero se negó y no fue; con Ana fue a la pizzería, la otra pareja amiga fue al recital del "Polaco". ¿sentencia borgeana?, ¿estoicismo? o, ¿sólo por dosis médicas podemos ser felices? La vida del escriba en aquella época contradecía estas antinomias. Pero no fue. 

¿seremos todos amarretes con los sentimientos? 

Kant al tratar la belleza y ver el fondo oscuro desde donde se daba “retrocedió aterrado” –dice Hegel- No hay sentencia borgeana aquí, hay luteranismo puro y duro, cristianismo en suma. 

Tal vez, haya tenido razón Isaiah Berlin, en las conferencias de “La raíces del Romanticismo”, Taurus, 2015, de que el cambio profundo en la conciencia de los siglos XIX y XX lo provocó el movimiento romántico transformando lo político y lo moral. El ve sus consecuencias aún en los movimientos liberadores de mayo del 68. 

Hegel, en el tomo 5 de su estética, “La forma del arte romántico” (Siglo xx, traducción Alfredo llanos, 1985) lo localiza en la redención cristiana, el amor religioso, en el espíritu de la comunidad, en la caballería, el honor, el amor, la fidelidad, y la aventura. Si el arte romántico había disuelto el arte clásico, el romántico finaliza en su propia disolución que es la disolución del arte mismo en la subjetividad infinita que se mezcla en toda expresión artística. Todo es subjetividad, a veces a las disparadas: ¿todos nosotros somos románticos?. 

La poesía actual no abusa de la metáfora. Insinúa un soliloquio que no se resuelve y si hace el amor lo disfruta con palabras procaces, como si el uso de palabras prohibidas las convirtiera en bellas imágenes. 

¿quién tendrá razón en un horizonte donde todos han muerto? 



“con promesas que no se cumplirán nunca”. 



Toda relación amorosa se realiza en la impronta del deseo, en la planicie de los cuerpos, en las metástasis de las sombras, pero nunca verán el día. El sol, ese viejo Dios de los norteños, no es generoso para los litoraleños, aunque crecieron en sus barrancas y atardeceres. 

Como "el alma presiente la inminencia del mar" -dijo Borges- así presiente el escriba la inminencia de  la primavera, y por sobre todo el mes de octubre. Es el mes de sus amores. Ama octubre. 



“en la irrealizable ansiedad de sus almas”. 



A pesar de tanto romanticismo no se podrán realizar. Creé en “nuevos cielos y nuevas tierras” lo dice la palabra, acaso del día, pero las palabras y ungüentos nocturnos dicen otra cosa. Que en el Seol vagaran todos en infinita soledad, como golpeándose de injusticia y desazón. En el suplicio de Sísifo y Tántalo solo queda la verdad: la reticencia abundante. 

Septiembre de 2019.- 


(“) Nacido en La Paz, Entre Ríos, el 16 de Diciembre de 1957, abogado penalista (UBA), maestrando de filosofía del derecho (UBA), periodista egresado de la Escuela de Periodistas del Círculo de la Prensa, ex docente del Departamento de Derecho Penal y Procesal de la Facultad de Derecho de la UBA, ex docente de Introducción a la Sociedad y el Estado materia obligatoria del CBC. Miembro fundador del INECIP (Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales), miembro de la Comisión Directiva del CIPCE (Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica) y colaborador desde su fundación en 2003 del CEPPAS (Centro de Políticas Públicas para el Socialismo). Ex miembro de la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ex Asesor Jurídico del CAEP (Centro de asuntos y estudios Penales del Banco Central República Argentina), ex Asesor Jurídico de la Superintendencia de Seguros de la Nación, ex Asesor Jurídico en la Unidad de Información Financiera, actualmente es Asesor de la Biblioteca Doctor Raymundo Miguel Salvat. En toda esa actuación laboral desempeñó su profesión en el área criminal económica, criminal financiera. Ha publicado numerosos artículos de derecho Penal, Filosofía, Política, Literatura y Poesía, en libros y revistas, así como en los dos blog de los cuales es editor: vagosyvagasperonistas.blogspot.com y vagosyderecho.blogspot.com . Concurrió durante varios años al Taller de Escritura del escritor Hugo Correa Luna, posteriormente del poeta Enrique Blanchard, y finalmente de los poetas Daniel García Helder y Arturo Carrera. -Libros: -"Todo y Nada”, Ediciones de la Cantiga, 1990, Bs. As. -"LLueve en las raíces. Trilogía poética de fin de siglo”, Ediciones del Jinete Insomne, Bs. As, 2018. Actualmente es Coordinador de la Agrupación Vagos y Vagas Peronistas.-











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