lunes, 27 de mayo de 2019

LA DIGITALIZACIÓN DE LO COTIDIANO, Por Alfredo Moreno para Vagos y Derecho



El relato de las TIC



“La bondadosa promoción garantizaría consumidores solventes para sus servicios pagos; solo así podrían aprovechar la valorización en moneda (privatización) de servicios públicos personales que dejen de ser públicos” Egveny Morozov





La población mundial es de 7.676 millones (billion en el inglés americano tiene el sentido de mil millones) de los cuales el 56% esta urbanizada.

El contexto Internet crece aceleradamente. La penetración en la población mundial de la telefonía móvil es de 67 %, 5.112 millones de dispositivos. Los internautas alcanzan a 4.388 millones, un 57% se conectan a la red Internet.

Las redes sociales tienen un despliegue en 3.484 millones de ciudadanos, un 45% de la población. La actividad en redes sociales desde dispositivos móviles es de 3.256 billones un 42% de la población. De acuerdo al informe de enero de 2019 de Hootsuite we are social (https://wearesocial.com/global-digital-report-2019).

La acelerada concentración de empresas que brindaban servicios en Tecnologías de Informáticas y Comunicaciones fundamentalmente basados en software, dejó como resultado que Alphabet INC. (que integra a Google), Microsoft, Facebook (que integra WhatsApp), Apple y Amazon sean los destinatarios de todas las conexiones que realizamos diariamente en la red de redes.

Además, han diversificado sus operaciones en otros mercados basados en las tecnologías que configuran el ecosistema de Internet de las Cosas (IoT).

Estas corporaciones cuentan con plataformas tecnológicas basadas en software, que han logrado penetrar en la intimidad de cada ciudadano y producir el deseo de pertenecer a la comunidad digital organizada.

Las plataformas Uber, Airbnb, WhatsApp, Facebook, Instagram, Alibaba, etc. han empoderado a las empresas más ricas del planeta. Solamente con crear un ámbito para intermediar la conexión de personas y servicios pagos para los usuarios consumidores (ex ciudadanos) de las redes sociales y servicios TIC, nos integraron a un ecosistema donde no tenemos ni voz, ni voto. Si aceptas, perteneces y pasas a ser “usuario”, sino te quedas afuera.


El poder se consolidó gracias a los millones de usuarios (ciudadanos) quienes le confiamos, mediante una extraña “Fe High Tech”, nuestro tiempo, atención y datos cuando ¿decidimos? ACEPTAR, en el proceso del registro como nuevo integrante en alguna de las plataformas de servicios, a las cuales accedemos a través de millones de teléfonos móviles y dispositivos que se conectan a internet.

Este grupo de corporaciones domina el mundo como antes lo hicieron las potencias coloniales. Lo han hecho sin derramar sangre y han logrado capturar miles de millones de “almas”. Su poder reside en el Algoritmo, en la acelerada concentración a escala mundial, y en la constante oferta/demanda de dispositivos que te conectan a Internet con servicios que “facilitan la vida”.

La concentración de mayor riqueza en el uno por ciento más rico del mundo, es producido por grupos financieros que respaldan a las empresas que controlan las grandes multinacionales de Internet. La desocupación a escala global crece continuamente: el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), fundado en 1861 en pleno desarrollo industrial de EEUU, maneja escenarios futuros con tasas de desocupados superiores al 50 %.

En el libro Los dueños del Internet de Natalia Zuazo, podemos encontrar números que permiten dimensionar el poder económico y cultural de las empresas que han logrado homogeneizar mediante el software a todos los ciudadanos. El caso testigo es Microsoft, que en 30 años pasó de vender 500 mil a 500 millones de licencias (copias) de uno de sus productos, el sistema operativo Windows.

A escala mundial, hemos aprendido el lenguaje iconográfico de Microsoft por el cual las diferentes culturas y lenguas nos encontramos regulados por la misma iconografía.

El recorrido del monopolio del conocimiento se expresa en el crecimiento exponencial de la empresa de Bill Gates. En 1985 el nacimiento del Sistema Operativo Windows permitió a Microsoft facturar 500 mil copias. Con Windows 95, diez años después facturo 40 millones de copias en su primer año. Con Windows XP en el año 2001 vendió 210 millones de licencias (copias) en los dos primeros años. Windows 10 lleva vendidas 500 millones de licencias desde su lanzamiento en el año 2015.



En nuestro país (Argentina), el gobierno de Cambiemos desconectó el programa Conectar Igualdad que entrego 4, 5 millones de computadoras a estudiantes secundarios y presentó Aprender Conectado cuya plataforma de software es de Microsoft. La misma cooperación que en el año 2018 desarrollo una plataforma de Inteligencia Artificial para el gobierno de la provincia de Salta.

La lista de empresas tecnológicas basadas en software ostenta un poder tan grande y concentrado que pone en juego no solo el equilibrio del mercado, sino también las libertades y los derechos de los ciudadanos.

El éxito de los gigantes de Silicon Valley va de la mano de crecientes desregulaciones, donde los Estados ceden al mercado el arbitraje equitativo. El caso de Argentina, es tierra fértil para la etapa de digitalización global y el consumo acrítico. Una muestra de lo expresado es la apertura satelital del gobierno de Cambiemos donde anula los intereses soberanos de Argentina a favor de las corporaciones de servicios satelitales con base en Estados Unidos.


Nuevos tiempos, grandes posibilidades


Nuestra alternativa, una vez más de la mano de un Estado emprendedor, es autonomía inteligente para integrarnos a la producción de bienes y servicios en sintonía digital. Aprender en el sector público es una buena escuela para pensar y desarrollar organizaciones de producción de software y servicios basados en TIC. Como quedó evidenciado en el período 2008-2015, el proceso de aprendizaje no puede estar reservado al sector privado. Necesitamos crear las condiciones de emergencia de talentos en el sector público.

Mariana Mazzucato, economista italiana, en su ensayo El Estado emprendedor observa el crecimiento de Apple: “Las empresas dedican recursos a reinventarse. Tenemos que orientar el desarrollo de los Estados para generar integraciones inteligentes en el sector privado. Detrás de las grandes innovaciones del siglo XX siempre estuvo el Estado, no solo con su capacidad de financiamiento, sino, y fundamentalmente, con su disposición a asumir importantes riegos asociados a los procesos de innovación.

“La única manera de generar confluencia entre el sector público y el privado es devolver la confianza a las instituciones públicas, en generar más conocimiento para la inclusión y el desarrollo.

“No debería sorprendernos que los grandes grupos financieros y corporativos globales, Wall Street y Silicon Valley, promuevan la necesidad de unos ingresos básicos universales para paliar los estragos económicos causados y favorecer el consumo.

“Para los gobiernos neoliberales, estos servicios saldrían de sus presupuestos, posibilitando achicar el estado y continuar sus fraudes al fisco a escala global, derivándolos a paraísos fiscales”.

En el informe El futuro del trabajo y de la tecnología en el 2050 de la Fundación Telefónica, se considera la renta básica como la estrategia social más prioritaria, por encima de la educación pública superior.

Necesitamos incorporar a la agenda, que viene a partir de octubre de 2019, una política autónoma y prioridades que no permitan consolidar la precarización y el desempleo de unos con la ultra ocupación de otros. Que favorezcan la redistribución del trabajo necesario, y no para garantizar consumidores. Que promuevan el desarrollo de conocimiento para la producción de un estado innovador.


- Alfredo Moreno, Delegado FOETRA en ARSAT, Profesor de TIC en UNM.









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