sábado, 4 de abril de 2015

¿Por qué es estratégico luchar contra la delincuencia económica para el movimiento nacional y popular? por Claudio Javier Castelli

El delito económico es el delito de los poderosos, y la principal característica que posee es la impunidad. Es el delito de los banqueros, empresarios, ejecutivos de Compañías de Seguro, etc., en aliaza con el poder financiero internacional. El perjuicio que provoca es mucho mayor, que el del funcionario público corrupto, porque se trata de millones de dólares. Por ejemplo el lavado de activos que involucra al BNP Paribás es de 900 millones de dólares, entre 2002 y 2008, cifra similar a la fugada del país por el JPMorgan, en otra causa penal, que está en el fuero federal de Comodoro PY. Similar maniobra es la del HSBC, con más de 3000 millones de dólares fugados del país.


Los principales delitos que se ven en estos casos son: el lavado de activos, la administración fraudulenta y la evasión impositiva.

El Estado nunca se ha preocupado mucho por tener abogados penalistas en los organismos públicos. La Procuración del Tesoro, que dirige el Cuerpo de Abogados del Estado, sólo en manera marginal, en su posgrado de Abogacía del Estado, enseña Derecho Penal, con la agravante que quienes enseñan son continuos defensores de lavadores y abogan por un Estado mínimo. Ocurre en esta epoca kirchnerista, en esa distinguida Procuración. Se trata, en estos casos, de un estado bobo, que pone a formar funcionario públicos, a los enemigos del estado, y amigos de los delincuentes económicos.

Las dos armas principales que los organismos públicos tienen para combatir estos delitos son la denuncia y la querella. Esta última es fundamental, porque sin una querella que estimule constantemente el procedimiento resulta imposible que las voluminosas causas avancen.

Todos los entes del estado tienen que tener un cuerpo de abogados penalistas prontos para investigar y perseguir a los delincuentes económicos.

Ya sabemos que los medios de comunicación dominantes se entretienen con resonados casos de corrupción pública, y ocultan deliberadamente la publicidad de las causas de delitos económicos, pues involucra a ellos mismos, sus anunciantes, y su propia clase social acomodada. Los delitos económicos no tienen publicidad, y la cuantía del perjuicio es infinitamente mayor que la producida por los funcionarios públicos, que por supuesto, también debe ser perseguida, pero esta persecución es una verdad de perogrullo.

El ala quebrada del capitalismo es la corrupción económica intrínseca a su raíz de codicia megalómana. El capitalismo no funciona sin un estructura de criminalidad organizada desarrollada en todas las áreas de la economía.

El movimiento nacional y popular es antagónico con el bloque de poder económico corporativo y comunicacional, aliado al poder financiero internacional. Tienen distintos proyectos de país, uno habla de trabajo, distribución, empleo, consumo, ampliación de derechos, el otro de la teoría del derrame, de neoliberalismo, concentración económica, represión política y exclusión social.

En una reciente nota del economista y sociólogo Pablo Chena, Secretario de Economía de Tiempo Argentino (15.7.14, "De Perón o Braden a Patria o Buitres") dice que: "Las principales herramientas de dominación que posee este bloque son la apropiación y administración de los dólares y el uso del endeudamiento externo como forma política de subordinación de lo nacional a lo global. En contraposición, el Movimiento Nacional asienta su poder de transformación-resistencia en la capacidad movilizadora de las masas trabajadoras y en el Estado Nación como herramienta de cambio social. Por esa razón reivindica la supremacía de la política por sobre la economía."

Pero habría que agregar que combatir el delito económico de los poderosos, es también una forma estratégica de acumular fuerzas para el movimiento nacional y popular. Es que la corrupción económica es el arma natural, para hacerse de dólares frescos y enviarlos fuera del país. El delito está en la naturaleza del bloque corporativo dominante.

Sabemos que la ley enreda a los más chicos como dice el Martín Fierro, y como vemos en la realidad, el rico comete delitos, y en los contados casos que son interpelados por la justicia, se agravia porque se duda de su prestigiosa moralidad, y por supuesto va a recusar y difamar al Juez que se digne perseguirlos.

El movimiento nacional y popular tiene que tener claro que en su naturaleza y convicción, está el combate contra la delincuencia de los poderosos y la publicidad de todo lo relativo al delito económico.


Claudio Javier Casttelli

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